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YEMBÉ |
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| Comparar | Sonidos básicos | Dimensiones | Peso | Consejos | Parche | Madera | Potencia | Mantenim. | ||
| Fabricación de yembés | Es obligatorio en este caso atender a tu propia forma de ver el mundo. El dilema es el mismo que cuando alguien se decide por elegir entre una guitarra o un bajo. Con la primera podrá ejecutar preciosas melodías y ritmos vivos, y con el segundo podrá darle cuerpo a lo que suena, con ritmos contundentes y penetrantes que harán vibrar los abdominales de los que estén cerca. | |||||||||
| Tabla y pentagrama | ||||||||||
| Notaciones | ||||||||||
| Ejercicios | Todos los Yembés nos proporcionan graves, medios y agudos, pero el tamaño del tambor influye en los tonos obtenidos. Un yembé grande nos ofrecerá tonos más bajos para ritmos base. De uno pequeño se obtienen tonos más altos y más protagonistas. | |||||||||
| El ritmo del mes | ||||||||||
| Otros instrumentos | ||||||||||
| Percusionistas | Yembé grande | Yembé pequeño | ||||||||
| Más en la Web |
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| Ver más del manual | ||||||||||
| Personaliza tu yembé | ||||||||||
| Colocar una piel nueva | ||||||||||
| Foro | ||||||||||
| Videos de actuaciones | ||||||||||
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Sonidos | Muy graves, medios y agudos. | Graves, medios y muy agudos. | |||||||
| Imprescindibles en todo tipo de música. | Imprescindibles en todo tipo de música. | |||||||||
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| Peso | Pesado | Ligero | ||||||||
| Hay que estar fuerte para bajarlo al parque. | De fácil transporte. | |||||||||
| Volumen | Grande | Pequeño | ||||||||
| © Markos Rimbao y Tino Rodríguez | Engorroso de transportar. | Se lleva en cualquier parte. | ||||||||
| Precio | Alto | Bajo | ||||||||
| Asequible no obstante. | Algunos baratísimos. | |||||||||
| Desde 80 € aprox. | Desde 30 € aprox. | |||||||||
| EL SONIDO DEL YEMBÉ. Los sonidos básicos. | ||||||||||
| Graves | Medios | Agudos | ||||||||
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| La palma ligeramente curvada golpea el centro del parche. | Dedos juntos y estirados sobre el borde del parche. | La palma curvada. La segunda falange golpea sobre el borde, permitiendo a las yemas chasquear sobre el parche. | ||||||||
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Se pueden obtener numerosos sonidos de un yembé en función del músico que lo toca. No obstante, como decíamos antes, todos tienen tres sonidos básicos, aunque los tonos de estos sonidos varíen dependiendo de numerosos elementos: la forma del barril, la madera, la piel y la tensión. A más tensión, notas más altas. DIMENSIONES. Elige el Yembé en función del uso que le vayas a dar. Para los aficionados al sonido muy agudo, el diámetro del yembé variará entre 28 y 32 cm. Para los que prefieren una nota bien redonda, menos seca, o más potente, el diámetro deberá ser superior a 32 cm. No es aconsejable para los principiantes un yembé con diámetro superior a 36 cm, ya que el sonido, si no lo dominas, se parecerá al ruido de una cacerola. El sonido de un yembé con diámetro inferior a 28 cm se acercará al de la darbuka (instrumento de África septentrional) y si se toca junto con otros yembés más grandes, no será lo bastante potente para distinguirse. PESO.
Es un elemento esencial en la elección del yembé. Un músico que
deba desplazarse a menudo con su instrumento, o subir 4 pisos sabrá
enseguida de qué estamos hablando, y le vendrá bien un instrumento
ligero (entre 3 y 6 kilos). Es necesario saber que en general, se asocia
un buen yembé a una madera densa. Un yembé bien hecho, será grueso pero
no tiene por que ser pesado (dependerá de la madera que se utilice), y
mantendrá el mismo grosor en todas sus zonas. Algunos músicos obligan a
su artesano a reducir el grosor para hacerlo más ligero, pero con ello se
corren riesgos de deformaciones. Con esto no queremos decir que todo buen
yembé haya de ser pesado y sólido. CONSEJOS. Al comprar un yembé,
procura comprobar que el grosor de la madera no varía en ninguna de sus
zonas. Desconfía también de los yembés cubiertos de pintura como
decoración. A menudo se intenta enmascarar los defectos. Míralo por el
interior para comprobar que no existen grietas en la madera. Para
terminar, una piel de yembé se cambia por término medio una vez al año,
en función del uso. Cambiar una piel no es difícil, pero hay que tener
tiempo (alrededor de 4 horas de mano de obra para un iniciado y hasta 10
horas para un principiante). Además, entre la instalación de la piel
mojada y el estirado final con la piel bien seca, se nos van varios días.
Es necesario pues tener tiempo y sitio. EL PARCHE. La piel suele ser siempre de cabra. Cuanto más fina es la piel, más vibrante y armonioso será el sonido, pero por el contrario, será menos resistente. Cuanto más gruesa es la piel, más seco será el sonido. El yembé puede hacerse con una piel de antílope, gacela, u otros animales salvajes protegidos. La leyenda popular reviste a estas pieles de calidad y solidez, y sí, es cierto que una piel salvaje es más sólida que una piel de ganadería, pero están prohibidas y suelen presentar defectos (agujeros de bala). Además, el uso de estas pieles tan densas no es bueno para las manos. Para terminar, el sonido que se obtiene con ellas dista mucho de ser excepcional, es comparable al obtenido con una piel de buey. LA
MADERA. El Liroko, madera blanda fácil de tallar.
El Guéni o madera de Véné (pterocarcus erinasceus), el Caïcédrat o
Caoba (khaya sénégalensis), el Colatero, el Mango, la Acacia, el Boumou
(bombax costatum). POTENCIA. Es muy frecuente que un solista busque en su yembé el que este tenga la nota más alta del grupo que lo acompaña. A igual tensión de piel, la nota de un yembé variará en función de la forma del barril. Cuanto más el diámetro de la caja, más baja y redonda será la nota. Cuanto menos diámetro, más alta y seca. Por eso los yembés grandes suelen ser de acompañamiento y los pequeños suelen ser solistas. En la práctica, es corriente comprobar que el solista toca el yembé más grande del grupo. La razón es simple: cuanto más grande es la caja, más potente es el yembé. Es posible obtener un sonido relativamente alto sobre un yembé de gran diámetro, pero es necesario que la piel esté muy tensa, lo que acentúa los riesgos de fractura. Todo esto queda solucionado con la ayuda de micrófonos, amplificadores y mezclas de sonido.
MANTENIMIENTO.
Un
Yembé requiere más precauciones que mantenimiento. La piel no necesita
ningún tratamiento particular. Sobre todo nunca le apliques crema, aceite
o grasas. Por el contrario, no dudes en tensarlo regularmente, ya que un
buen yembé mal tensado, sonará como una "cacerola". La madera,
por su parte, requiere (1 vez cada dos años aproximadamente) que se le
aplique algo de aceite para conservación de maderas. Este mantenimiento
se efectuará generalmente en un cambio de piel lo que le evitará a ésta
el contacto con estos productos. Se
aconseja mantener el instrumento en una funda, o cubrirlo de una protección
cualquiera, de tal modo que esté resguardado de la humedad, el aire, los
golpes durante el transporte y el calor. Procura
no dejarlo en el coche. Las temperaturas excesivas en el vehículo pueden
deteriorarlo. En el mismo caso, exponer el yembé al sol o a cualquier
otra fuente de calor, contribuirá a tensar la piel, pero también podrá
causar grietas sobre la madera, y rotura del parche. Los sistemas modernos
de tensión permiten al músico ajustar su instrumento sin necesidad de
recurrir al calor. La alternancia de temperatura es dañina para el instrumento. La madera, como la piel, es sensible a estos cambios. Conservar el instrumento sin protección en un lugar caldeado, y exponerlo a una corriente de aire frío (ventana abierta), provocará que el yembé sufra un choque térmico que acabará deteriorándolo.
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