|
El
profesor John Cooper, decano de la facultad de filosofía de
la Eastern Kentucky University, ha afirmado que existen
"centenares de personas para las que el culto a Satanás,
tomado en el sentido serio del término o en sentido simbólico
como signo de su alienación, es muy real".

1.
CULTOS SATÁNICOS
Charlle
and the Devil, articulo escrito por Edward Sanders, explica
la conciencia de lo diabólico en el plan de Charles Manson
de asesinar a los Tate. Patricia Krenwinkel, una de las
asesinas subyugadas por el influjo de Manson, sentía que
había sido llamada por el diablo para aquella monstruosa
empresa. Manson pretendía que era sólo un reflejo de
quienes le rodeaban, que estaba "muerto en la
cabeza" y, por tanto, manejado por el alma. Sanders
sostiene que Manson había sido influido por la "Process
Church of the Final Judgment", organización que ha
abrazado la causa de la matanza del "fin del
mundo". En un cierto momento, los
"procesadores" son invitados a dedicarse a un
prolongado culto de Satanás que incluye ceremonias demoníacas.
La
"Process Church of the Final Judgment" es una
sociedad secreta inglesa, que intenta celebrar y apresurar
el fin del mundo mediante el asesinato, la violencia y el
caos, sociedad cuyos miembros están convencidos de
sobrevivir a ese baile de sangre como pueblo elegido. Los
"procesadores", con capa y traje negro, habían
llegado a Los Ángeles a principios de 1988. Uno de sus
mandamientos decía: "Debes matar". Aparecieron
tranquilamente en público hasta pocos días después del
asesinato de Robert Kennedy. En 1988 trabajaban activamente
en las Santa Cruz Mountains, en San Francisco, Los Angeles,
Nueva York, Nueva Orleans, así como en su casa madre de
Londres. Según uno de sus confederados, Manson habría
exaltado en sus lecciones sobre el asesinato a la Process
Church desde 1989. El y algunos otros miembros de su familia
comenzaron a vestir capas negras y ropa teñida de negro,
como los miembros de aquella iglesia.

Otros
dos cultos satánicos, que, según Sanders, han influido en
Manson son la Logia Solar de la "Ordo Templi Orientis",
culto mágico especializado en beber sangre, en magias
sexuales sádicas y sodomíticas y en el odio a los negros,
así como un oscuro grupo secreto llamado "Kirke Order
of Dog Blood" dedicado al "culto del mal"
La
"Ordo Templi Orientis" se fundó en Alemania en
1902. Su culto se propone continuar la obra de la orden de
los caballeros templarios. En 1911, Aleister Crowley formó
su propio "capitulo" en Inglaterra. Desde entonces
ha proseguido su actividad y, al presente, su cuartel
general se encuentra en Suiza. Uno de los herederos
espirituales de Crowley fue Jean Brayton, que dio vida a una
logia solar de unos cincuenta miembros, situada en los
edificios de entrada del campus de la University of Southern
(California), con una red de casas de culto y una librería.
Los
dos primeros grados de "Brayton Hollywood Cult",
los llamados grados de Minerva, no incluyen beber sangre.
Pero los niveles superiores se deleitan en sacrificar gatos,
perros, gallinas y cabras, bebiendo su sangre, así como,
según se dice, en realizar actos de magia sexual, mientras
la sangre animal es derramada sobre los fornicadores. Beber
la sangre de los animales es una nueva forma de vampirismo
psicodélico, que intenta obtener con la sangre reacciones
orgiásticas mientras se está bajo el efecto de la droga.

La
"Kirke Order of Dog Blood" está dirigida por una
mujer, que es adorada por sus miembros. Sus aproximadamente
cuarenta secuaces creen que es la reencarnación de Circe o,
en griego, Kirke. Los adeptos a este culto graban en su
pecho la llamada estrella de Circe, una estrella de cuatro
puntas que nacen de un rectángulo y, evidentemente, lo
hacen para llevar un signo de que son sus adoradores. Se reúnen
dos veces al mes, durante la luna nueva y la luna llena.
Sacrifican animales y practican el vampirismo animal.
Miembros
de la sección de homicidios de la policía de Seattle han
referido al autor que florecen muchos cultos satánicos en
Seattle y en el Estado de Washington, donde a menudo se
descubren restos de animales sacrificados. Se estima que más
de un centenar de víctimas humanas han sido sacrificadas
por estos cultos en el curso de un año en Estados Unidos.
Las zonas salvajes del noroeste de Montana y la región de
Flathead Lake están infestadas de los mismos cultos, según
un oficial de la policía de Seattle, enviado a Montana para
estudiar el problema.
La
existencia de estos cultos es solamente un aspecto del
recrudecimiento del interés por lo demoníaco. Hacen pensar
que quienes buscan a Satanás quizá ya lo han encontrado.
Asistimos a una reviviscencia de la fe en los demonios, en
los espíritus malos, los cuales se considera que tientan y
extravían a los hombres, que en algunos casos son capaces
de poseerlos, y que con frecuencia infestan ciertos lugares
convirtiéndolos en aterradores. En este contexto, el autor
comparte el punto de vista expresado en The Month, del 3 de
marzo de 1974: "Parece que hay urgente necesidad de
nuevos ritos sacramentales, tanto para las posesiones como
para las infestaciones afirmadas; ritos que demuestren ante
todo que el poder y el temor de Dios son más grandes que
cualquier poder adverso, sea cual sea, y que reintegren a
las almas afligidas en la vida normal de la comunidad
cristiana, asegurándolas que Dios cuida de ellas y las
protege. Con esto no queremos decir que no haya lugar para
una acción directamente autoritaria encaminada a perseguir
el mal; pero es mejor y más prudente mostrarse reticentes
respecto a la naturaleza precisa del mal. También el
evangelio nos pone en guardia cuando recuerda la figura del
hombre liberado de la posesión demoníaca, cuyo estado último
fue siete veces peor que el primero. El exorcismo sólo
puede ser un primer paso hacia la rehabilitación".

2.
EL CINE Y LO DEMONÍACO
William
Peter Blatty, autor del tema y del guión de la película El
exorcista, captó muy bien la mentalidad popular cuando
comenzó a escribir esta historia de posesión diabólica.
La contracultura juvenil estaba en pleno florecimiento, y
uno de sus elementos era el satanismo, que era en parte una
broma, en parte neurótico, en parte una fuga y en parte
mortalmente serio.
El
diablo, los demonios y las brujas no solamente han fascinado
a la humanidad en el curso de los siglos, sino que también
en época reciente han interesado al mundo del cine. Por lo
que concierne a los medios de comunicación social, quizá
no sea exagerado afirmar que el diablo ha eclipsado a Dios
en cuanto a popularidad. Aparece a menudo bajo una u otra
forma horrible. Pero jamás ha adoptado un aspecto más
repelente y vivido que el asumido en El exorcista, el
prototipo de las películas de horror. El rechazo implícito
que el filme hace de las respuestas dadas por la medicina y
la psicología (lo que le ha merecido severas críticas)
equivale simplemente a admitir que el hombre no puede nunca
comprender hasta el fondo su propio mundo, por no hablar del
universo. Bajo este aspecto, John Hartl, critico cinematográfico
del Seattle Times, estima que el filme se niega a violar el
misterio de que trata; suscita un temor religioso no porque
estimule la fe en el diablo (en realidad, es muy ambivalente
desde este punto de vista), sino porque nos recuerda lo poco
que realmente conocemos y cómo podemos encontrarnos inermes
ante algo que no encaja en nuestro modo restringido y
convencional de ver la realidad. Hartl concluye que esta película
es "una bofetada en la cara a aquel tipo de orgullo que
alimenta un sentimiento de seguridad y de omnisciencia que
el hombre jamás puede justificar. Es el desconcierto
producido por esta bofetada -y no el demonio, el vómito y
la levitación del lecho, o bien el lenguaje trivial- lo que
deja atónitos a críticos y a público".

El
exorcista ha sabido captar la imaginación popular y graduar
las ansiedades, las fantasías y temores subterráneos que
se han manifestado últimamente en el seno de la sociedad
contemporánea. Orquesta dramáticamente el interés actual
por el ocultismo, los fenómenos psíquicos, el satanismo y
la aspiración humana a cualquier forma de toma de
conciencia de las propias inclinaciones destructivas. Los jóvenes,
algunos de los cuales han experimentado en primera persona
la "conciencia alterada" producida por las drogas
alucinógenas, aceptan con facilidad esta historia de una
posesión diabólica. Los mismos "Jesus Freaks"
han saludado con entusiasmo la evocación que realiza del
poder demoníaco.
3.
OCULTISMO Y BRUJERÍA
La
reciente oleada de interés por el ocultismo y la brujería
nos dice en particular que cierto número de personas se
orientan en esta dirección porque se sienten insatisfechas
con sus lazos religiosos precedentes. Para otros, el
ocultismo y la brujería ofrecen un fuerte sentido de
participación y una sensación de bienestar. Algunos se
sienten atraídos por la promesa de la brujería de dotar a
quienes la practican con el poder de hacer encantamientos,
de conquistar amantes, de curar verrugas, de perjudicar a
los enemigos y de satisfacer de otros modos los deseos
propios con medios mágicos. A veces, los jóvenes se
dedican a la brujería por diversión; como si se tratase de
una forma de excitación sin el uso de drogas, producida por
ritos misteriosos, por la desnudez, los hechizos, el
incienso, la danza y comportamientos similares.

Los
tipos de brujería varían de agrupación a agrupación, de
culto a culto, de bruja a bruja. La "Church of Satan"
de California, que es una mezcla de culto satánico y de
brujería, proclama por boca de su primer jefe, Anton Lavey:
"Existe un demonio en el hombre. Hay que ejercitarlo,
no exorcizarlo, y canalizarlo en un odio ritualizado".
Por su parte, el doctor Raymond Buckland, brujo de Nueva
York, se dedica a la "magia blanca" y emplea sus
poderes ocultos para buenos fines. Es politeista y trabaja
con las fuerzas de la naturaleza. Su forma de brujería
sigue los modelos éticos de la comunidad en que reside.
Años
atrás, el antropólogo Bronislaw Malinowski estableció una
distinción entre la situación en la que los esfuerzos del
hombre parecen ser suficientes (por ejemplo, la de quien
pesca en una laguna tranquila) y aquella en que el hombre
pide ayuda a la asistencia sobrenatural (como la situación
del hombre que pesca en mar abierto). El fin de su
argumentación era demostrar que la magia, el intento de
manipular lo sobrenatural, constituía la base de la religión
primitiva.
Los
antropólogos contemporáneos no se aventuran ya a proponer
fáciles generalizaciones por el estilo sobre la relación
existente entre magia y religión, si bien Mary Douglas, en
sus Natural Symbols, ha propuesto recientemente una
tipología que relaciona la magia con un estilo particular
de organización social (grupo fuerte, pero estructura
social débil; pertenencia al grupo claramente marcada, pero
confusión de los roles internos). En todo caso, la hipótesis
de Malinowski, según la cual la magia es un intento de
compensar la impotencia, parece aún un punto de partida válido
para un análisis de la atracción que la magia ejerce en
los jóvenes.

Esta
atracción la subrayan muchos comentaristas. En la
perspectiva de El nacimiento de una contracultura, de
Roszak, se la puede interpretar como una reacción al mito
de la "conciencia objetiva", que caracteriza al método
científico contemporáneo. Para Marcia Cavell, autora del
artículo Visions of a New Religion del Saturday
Review, del 19 de diciembre de 1970, constituye el lado
más oscuro de la nueva conciencia, una fuga hacia lo
irracional para la propia salvación. Muchos de los que están
implicados en la brujería subrayan que se hallan
comprometidos en una verdadera religión de la naturaleza,
que es más vieja que el cristianismo.
4.
LA LITERATURA Y LO DEMONÍACO
La
literatura nos ofrece un sentido secularizado de lo demoníaco
en obras como las de Kafka: El castillo y El
proceso, que ilustran un límite casi insoportable de
impotencia frente a un mal desconocido. Aquí cualquier cosa
"significa algo"; compartimos las sospechas
obsesivas del enfermo mental; cada cosa susurra, halaga
astutamente, promete falsamente, acusa y espera. En los
"relatos del crimen" se nos coloca constantemente
ante la "víctima". ¿Qué estremecimiento, qué
sentido se oculta en la caza y en el
"descubrimiento" de la perversidad, en el miedo y
en la astucia del fugitivo, de que está saturada nuestra
literatura popular?

En
ella se refleja el conocimiento humano de lo numinoso, de lo
temible, de lo misterioso, de lo pavorosamente
"otro". La exploración gótica del "lado
nocturno de la naturaleza" y el acento romántico
puesto sobre el héroe demoníaco, fatal e insaciable,
indican inexorablemente las complejidades humanas y las
necesidades del hombre que escapan a una explicación
adecuada. En la literatura contemporánea, la amenaza se ha
desplazado de la escena exterior a la interior.
Acontecimientos terribles tienen ahora lugar en el ambiente
más habitual de las personas más ordinarias. En Graham
Greene, por ejemplo, encontramos al héroe que, consciente
de la culpa interior, atrae sobre sí las situaciones
externas culpables como el imán atrae al hierro. El héroe
es puesto a prueba mediante el enfrentamiento con un mal
espiritual o físico, que no puede eliminar, cambiar o
comprender.
5.
EL SENTIDO DEL MISTERIO
El
interés por Satanás y por lo demoníaco refleja ese
elemento de misterio presente en la condición humana, que
la ciencia y la revolución industrial, marxista y sexual,
jamás conseguirán eliminar. Al contrario, parece que este
interés ha ido en aumento precisamente donde algunas de
estas revoluciones han conseguido mayores triunfos. El
hombre está arraigado en el misterio y abierto al infinito;
por ello nuestras mejores explicaciones dejarán siempre sin
explicar algo en el espíritu humano. La conciencia del
hombre cae siempre de alguna manera más allá de las
explicaciones, respuestas y afirmaciones a propósito de
esta cuestión. Quizá la fascinación de lo demoníaco sea
una confirmación indirecta de esa conciencia.

6.
LA CULTURA DE LA DROGA
Parece
que existe un nexo entre las experiencias alucinatorias de
la cultura de la droga y la reviviscencia del interés por
el diablo. Pablo VI afirmó la existencia de este nexo en la
audiencia general del 15 de noviembre de 1972. Quizá muchos
"diablos" sean producto de imaginaciones mórbidas
y arruinadas por la droga. Cuantos creen que Dios ha creado
al hombre a su imagen y semejanza descubren una cierta ironía
dramática en el hecho de que los hombres hayan creado en
diferentes épocas de la historia imágenes diferentes de
Satanás a semejanza de su psique desordenada y de sus
imaginaciones enfermizas. La condición patológica de la
vida fantástica hace al hombre particularmente propenso ala
experiencia de lo diabólico.
|