El verderon común y su cría en cautividad. Por German Ruiz de
Viana Moreno
Generalidades.
El verderon común (carduelis chloris) es una pequeña ave de la familia
de los fringílidos. De un tamaño de unos catorce centímetros
aproximadamente se encuentra distribuido por toda la península ibérica
siendo uno de los fringílidos mas abundantes y extendidos junto con
pardillos, jilgueros y verdecillos. De marcado dimorfismo sexual, el
verderon macho se diferencia fácilmente de la hembra por ser este de un
color verde intenso, con gran profusión de amarillo sobre todo en las
alas y cola. La hembra por el contrario es de color mucho más modesto,
de color gris o marrón verdoso, con apenas algo de amarillo en las
remeras y base de la cola. Ave en general de aspecto robusto, de pico
cónico y fuertes patas, son muchas las personas que lo han enjaulado
desde tiempo inmemorial por su poderoso canto.
Especie muy extendida la podemos encontrar prácticamente en cualquier
parte de nuestra geografía desde pequeños bosquecillos a eriales,
tierras de labor, parques y jardines, huertas o cementerios, son sitios
en los que prácticamente no falta nunca.
Se alimenta básicamente de semillas silvestres, hiervas y algún que otro
insecto sobre todo en época de reproducción.
Se reproduce durante la primavera y parte del verano prácticamente de
abril a agosto podemos encontrar nidos con pollos, situados en alguna
confiera o frutal de los sitios anteriormente descritos. Suelen poner de
tres a seis huevos, algo mayores que los del canario, los cuales son
incubados por la hembra durante trece días aproximadamente. Después de
unos quince días los pollos saltan del nido y acompañan a los padres
durante unas tres semanas más. Después de esto ya son totalmente
independientes y se unen a otros grupos de jóvenes y adultos, en grupos
errantes siempre en busca de alimento.
Una vez que ya conocemos a nuestro protagonista vamos a tratar sobre el
la cría en cautividad de este ave.
Cría.
Hoy por hoy, son muchas las especies de aves silvestres que se crían en
cautividad. El verderon es una de ellas y aunque no son muchos los años
que hace de ello, ya se encuentran varias mutaciones de color. Hoy que
yo sepa, ya se pueden encontrar verderones en las cuatro melaninas
clásicas: negro-bruno o ancestral; bruno; Isabela y ágata. También se
ha conseguido fijar la mutación satine, del mismo modo que en el canario
solo sobre el ágata y el Isabela. Dos tipos de pastel diferentes, uno de
ellos supuestamente el mismo que el del canario y otro el denominado”
pastel belga” que al igual que el satine solo se da sobre Isabela y
ágata, también otra mutación que se cree que es el mismo topacio que en
el canario y en color pío o manchados.
De entre todos estos colores podemos adquirir aquel que más nos guste o
aquel que podamos conseguir, pues no todas las mutaciones se encuentran
fácilmente, ni tienen el mismo precio.
Una vez en casa vamos a comenzar por el alojamiento. Siempre que
tengamos pensado adquirir algún pájaro, lo ideal es que antes de
llevarlo a casa, ya tengamos preparado el sitio donde vamos a ponerlo.
Así evitaremos andar con carreras en el último momento, sin saber donde
colocarlo, tener que desalojar precipitadamente alguna jaula o ponerlo
en algún sitio provisional, para después volver a molestar al recién
llegado.
Primero vamos a tratar sobre las dimensiones de la jaula. El espacio
mínimo para alojar una pareja de verderones en época de cría ha de ser
la jaula de metro o de metro veinte. No intentemos criar en espacios
menores. Los espacios reducidos no van con este pájaro. Hacen que se
vuelva agresivo, los machos devoran los huevos, hembras que ponen fuera
del nido, peleas entre ambos sexos pueden darse incluso en espacios
mayores, por lo tanto como mínimo una jaula de metro por pareja, que
deberá colocarse en un lugar bien iluminado del criadero, y a ser
posible en un lugar que reciban los rayos del sol de la mañana. Si
disponemos de voladeras, dependiendo de las dimensiones de estas,
podemos colocar un macho con varias hembras al mismo tiempo.
En cuanto a la alimentación yo los tengo a base de una mezcla sencilla
que a continuación detallo. Para hacer cinco kilos de mezcla yo empleo:
dos kilos de alpiste solo, Dos kilos de mixtura de canario, medio kilo
de negrillo y medio kilo de perilla. Agua limpia renovada a diario y
fruta o verdura una o dos veces por semana y las necesidades de nuestros
verderones estarán perfectamente cubiertas.
A esto solo queda que añadir un buen complejo vitamínico administrado en
el agua una vez cada quince días, limpiar las jaulas al menos una vez a
la semana y desparasitarlos internamente dos veces la año y externamente
cada quince días sobre todo en los meses de calor.
Si seguimos estas sencillas normas es prácticamente imposible que este
robusto pájaro pueda enfermar, pues son pájaros muy fáciles de mantener
en buen estado y si seguimos estas pequeñas directrices es seguro que
pasaran años sin que suframos apenas ninguna baja.
A mediados de febrero más o menos colocaremos a nuestra pareja de
verderones en su jaula de metro, separados por un divisor de rejilla,
para que puedan ir conociéndose. Desde este momento administraremos
algún complemento vitamínico de los recomendados para la cría, en la
forma que se detalle en el prospecto. Seguiremos administrando la misma
mezcla de semillas, además de fruta o verdura día si y día no,
alternándola con una mezcla que consistirá en algo de pasta de cría seca
con semillas germinadas, que tal y como hemos dicho serviremos los días
que no administremos verdura o fruta.
De esta forma seguiremos hasta mediados de marzo, tiempo en el cual ya
habrán alargado los días lo suficiente como para poder juntar nuestra
pareja de verderones. Al principio es normal que no se lleven muy bien
del todo, pero si las peleas no son demasiado fuertes no debemos de
intervenir. Solo en los casos en que veamos que peligra la integridad de
alguno de nuestros verderones, volveríamos a separarlos con el divisor
de rejilla, probando a juntarlos de nuevo después de un par de semanas.
Si después de esto la pareja sigue sin avenirse deberemos optar por
separarlos definitivamente, tratando de emparejarlos con otros
verderones de los que dispongamos.
En el caso de que nuestra pareja se lleve relativamente bien,
colocaremos el nido y el material para que la hembra, con ayuda del
macho lo valla rellenando. durante este periodo la alimentación deberá
de ser la misma que hemos descrito anteriormente, solo añadiremos huevo
cocido a la mezcla de pasta con semillas germinadas, el huevo cocido
aporta gran cantidad de proteínas, y ayudara a que nuestros
reproductores entren mas fácilmente en celo.
Si todo marcha relativamente bien, una mañana de mediados de abril
nuestra verderona pondrá su primer huevo. Lo habremos notado
previamente, pues el día de antes se notara con el plumaje erizado y
tendrá el vientre abultado, síntoma inequívoco de que lleva un huevo en
su interior. A partir de este momento cada criador debe hacer lo que
mejor le parezca con respecto al cambio de huevos, si bien al contrario
que las canarias, las verderonas no incuban hasta haber puesto todos los
huevos, también es verdad que los verderones son animales mas propensos
a destruir la nidada rompiendo y comiéndose los huevos. Yo personalmente
los sustituyo por huevos falsos, para una vez que la hembra ya los ha
puesto todos, separar al macho con el divisor de rejilla y entonces
devolver a la hembra los huevos verdaderos, evitando así que el macho
destruya la nidada. No es que esto sea una norma, solo en algunos casos
los machos destruyen la nidada, pero como se suele decir “mas vale
prevenir que curar”.
Desde este momento cambiaremos la alimentación de nuestros verderones,
poniendo solamente la mezcla de semillas y cada dos o tres días algo de
verdura o fruta, y así continuaremos hasta que pasados trece días se
rompan los huevos y nazcan nuestros verderones.
Desde este momento haremos al menos dos visitas al día a nuestra pareja
una por la mañana y otra a media tarde. Seguiremos administrando la
misma mezcla de semillas, y en cada visita pondremos una bizcochera con
semillas germinadas y otra con pasta de cría seca, a la que añadiremos
huevo cocido, yema, clara y cáscara, todo ello bien triturado y
mezclado. Además de esto yo les pongo a cada pareja una hoja de cohollo
o lechuga por las mañanas y una rodaja de manzana por las tardes. Con
esta alimentación y si todo va bien a los catorce o quince días nuestros
verderones abandonaran el nido. Yo les dejo el nido durante un par de
noches mas, pues a veces regresan a este para dormir, cosa que en
libertad no ocurre jamás.
Después lo retiro para frenar a la hembra, que de otro modo iniciaría
nuevamente construcción del nido, con riesgo de desplume para los
pequeños verderones para hacer mas mullido el interior del nido. A los
veinte días más o menos, colocaremos el separador de rejilla, dejando a
la pareja a un lado, (a la que ya podremos colocar el nido otra vez) y a
los polluelos al otro. Los padres seguirán alimentando a los polluelos a
trabes de la rejilla, y estos no correrán el riesgo de que la hembra los
desplume o de que el macho los acose por un exceso de celo. A partir de
este momento pondremos también a los pequeños una bizcochera al día con
semillas germinadas y otra con pasta seca(en este momento ya podemos
suprimir el huevo cocido), hasta que cumplan unos treinta días, momento
en el cual los sacaremos de la jaula de los padres, pasándolos a la
voladera, o a otro jalón de un metro, donde los agruparemos en grupos de
no mas de seis individuos, a ser posible de edades parecidas y de el
mismo color(claros con claros y oscuros con oscuros).
Así habremos llegado hasta la época en la que comienza la muda de
nuestros jóvenes verderones, que por otra parte es la época mas delicada
en la vida de cualquier volátil.
Desde este momento iremos reduciendo la cantidad de semillas germinadas
hasta que a los treinta y cinco o cuarenta días la habremos eliminado
del todo. Los jóvenes verderones sobre los cuarenta días deberán de
comer solamente la misma mezcla de semillas que se les da a los adultos,
a la que añadiremos algo de girasol negro pequeño, y linaza, para dar
brillo a la pluma, además de algo de pasta seca y fruta o verdura un día
si y otro no. Con esta alimentación además de un complejo vitamínico en
el agua un par de veces por semana, el grit y la sepia a libre
disposición, y que no les falte todos los días un baño al que añadiremos
unas gotas de vinagre de manzana, harán una muda perfecta y quedaran
preparados para cualquier exposición a la que queramos presentarlos.
Sin nada más que decir de momento, espero haber ayudado a todo el que se
quiera atrever con esta maravillosa ave. Si hay algo en lo que os pueda
ayudar podéis contactar con migo a trabes de la pagina. Saludo