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Desde
el punto de vista de la teología, no hay perdón posible sin
conversión, sin un arrepentimiento sincero. Pero, cuando éste
existe, no hay que poner límites a la misericordia de Dios ni
imponer más cargas de las necesarias. Son palabras del Espíritu
Santo y del primer "Concilio" reunido en Jerusalén: "Hemos
decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más
cargas que las necesarias" (Hch 15, 28). Es necesario
romper los prejuicios, eliminar los obstáculos que hacen difícil
el sacramento de la reconciliación y abrir el corazón a la bondad
y misericordia de Dios, que a todos acoge y a todos perdona.
Pero,
¿dónde está la verdad? ¿Quién es la verdad? Jesucristo es el
camino, la verdad y la vida. Tenemos que volver a Jesucristo para
encontrar el verdadero camino que conduce a la verdad, tenemos que
poseer el Espíritu de Jesucristo, que nos conducirá a la verdad
plena. Si leyéramos más el Evangelio, sí nos dejásemos penetrar
por sus palabras y las rumiásemos en nuestro corazón, como la
Virgen, la Madre de Jesús (cf Lc 2, 19,51), desaparecerían muchas
dificultades que tantas veces nos inventamos los seres humanos.

De
la Web de Koinonía y publicado por la editorial Nueva Utopía, esta obra
es de Domiciano Fernández, misionero claretiano.
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