|
Los
preparativos de la traición (14, 9-11) Judas ya no podía
tolerar aquello. Desde hacía tiempo su corazón se había ido apartando
de Jesús, de sus ideales; ni él ni su grupo le ofrecían garantías
para sus ambiciones. Nunca nos quedó claro qué era lo que de verdad
pretendía Judas: si actuaba movido por ambiciones económicas, o más
bien por ambición de poder, o si era el único realista del grupo que
veía inminente la muerte de Jesús y buscaba protegerse, o incluso si
pretendía presionar a Jesús para que, ante una amenaza contra su vida,
actuara en poder y se definiera como el Mesías que el pueblo esperaba.
El caso es que se salió de la fiesta, pretextando cualquier motivo, y
se fue a buscar a los sumos sacerdotes, a casa de Anás, a hacer tratos
con ellos para entregárselo. |
Volver a la página
anterior
Continuar leyendo: Página siguiente ![]()