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Este
Templo ya no tiene sentido; será destruido (13, 1-2) Salió Jesús del
Templo, ya para siempre. Jamás volvería a él. Después entenderíamos
que con aquello empezaba lo que habían anunciado los profetas: Dios
retiraba su presencia de aquel que era tenido por el lugar sagrado.
‹‹Vayan a ver cómo está Siló, mi lugar en otro tiempo, donde
estuvo mi nombre aposentado en la antigüedad, y vean lo que hice con él
ante la maldad de mi pueblo de Israel. Y ahora, porque no me han oído a
pesar de haberles hablado con frecuencia, y porque no me respondieron
cuando los llamé, yo haré con la Casa que lleva mi nombre lo mismo que
hice con Siló... y a ustedes los echaré de mi presencia, como eché
fuera a sus hermanos, los descendientes de Efraím, las tribus del reino
del norte››; así había hablado Jeremías. |
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