FORMACIÓN A LOS DISCÍPULOS

   

Ahora Jesús tenía claras dos cosas: había intentado rescatar el nombre y la causa de Papá-Dios en Galilea, pero aquello no había bastado. Tenía que ir a Jerusalén, para desenmascar a las autoridades judías y su interpretación falseada de Dios en el Centro mismo. Ese enfrentamiento seguramente lo llevaría a la muerte; y sus discípulos no estaban aún preparados para hacerse cargo de la causa del reino. Si quería que pudieran hacerlo, debía intensificar su formación, rectificando sus criterios y fortaleciendo su decisión. Ya no era, pues, tiempo de señales, de milagros, de triunfo popular sino de entrega. Por eso también tendría que dejar en segundo plano al pueblo, porque el tiempo se le echaba encima.

 Eran muchas las ideas y los valores que tenía que rectificar en ellos, tan contaminados por ideas fariseas, por la ambición de poder típica de los herodianos, por las expectativas triunfalistas del pueblo, incluso por actitudes cercanas a los grupos de resistencia armada. Y fueron doce las instrucciones que les dio. En ellas Jesús les estará insistiendo en el cambio de valores y actitudes que exige el Reino, y en la importancia que para Dios tienen los marginados, los hechos a un lado, los últimos de la sociedad.

 Cuatro son respuestas a preguntas de los discípulos (r), otras cuatro son aclaraciones no pedidas (a); las cuatro restantes son corrección a conductas inadecuadas de los discípulos (c). Yo las organicé en dos bloques de seis cada uno.

Volver a la WEB

Anterior    Volver a la página anterior                              Continuar leyendo: Página siguiente    Siguiente