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FORMACIÓN A LOS DISCÍPULOS Ahora Jesús tenía
claras dos cosas: había intentado rescatar el nombre y la causa de Papá-Dios
en Galilea, pero aquello no había bastado. Tenía que ir a Jerusalén, para
desenmascar a las autoridades judías y su interpretación falseada de Dios en
el Centro mismo. Ese enfrentamiento seguramente lo llevaría a la muerte; y
sus discípulos no estaban aún preparados para hacerse cargo de la causa del
reino. Si quería que pudieran hacerlo, debía intensificar su formación,
rectificando sus criterios y fortaleciendo su decisión. Ya no era, pues,
tiempo de señales, de milagros, de triunfo popular sino de entrega. Por eso
también tendría que dejar en segundo plano al pueblo, porque el tiempo se le
echaba encima. |
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