SEGUIMIENTO Y PER-SEGUIMIENTO

La gente y los Doce: Seguimiento (3, 7-19)

 

Jesús se enteró de aquello y se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, donde estaba la gente que lo seguía y entre quienes se sentía protegido. Gente de Galilea y de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y hasta de los alrededores de Tiro y Sidón; gente del Norte y gente del Sur, del Oriente y del Poniente, que por oír lo que hacía, vinieron tras él.

 Todos los que tenían alguna enfermedad se le echaban encima, ansiosos por tocarlo; los endemoniados, los locos, los epilépticos gritaban al verlo: ‹‹Tú eres el hijo de Dios››. Jesús les exigía -aunque inútilmente- que no dijeran eso de él. Entonces, para poderles hablar, pidió a los discípulos que le prepararan una barca para hablar desde el lago a la gente acomodada en la orilla.

 Jesús pensó que ya era el tiempo, y que había ya un núcleo maduro para comenzar la tarea de reunificar al pueblo de Israel. Se puso en oración y escogió a los que él quiso; los llamó y vinieron tras él. Entonces creó el grupo de los Doce, para que fueran con él y para enviarlos a predicar y con poder de expulsar demonios.

 Creó Los Doce; iban a ser los cimientos del pueblo de Israel reunificado. Doce cabezas de doce tribus. No pretendía hacer ‘otro Israel’, sino ‘el Israel convertido’ al Padre y su Reinado. Era un gesto simbólico de profundo sentido mesiánico, en el que todo el mundo entendía de Jesús comenzaba algo nuevo. Y asumiendo esa función creadora les asignó a algunos un nombre nuevo: ‹‹Tú, Simón, te llamarás Pedro; ustedes, Santiago y Juan, los ‘hijos del trueno’, (boanerges)››; y en ese primer grupo estaban Andrés y Felipe, Bartolomé y Mateo, Tomás y el otro Santiago, el de Alfeo, Tadeo y otro Simón, el Cananeo; y también Judas, el Iscariote, el mismo que lo entregó.

 Pero imagínense cómo vieron muchos ese gesto simbólico profético: porque Jesús había escogido a l2 galileos, lo cual quería decir gente despreciable para los judíos. Y a esos Doce los ponía como pilares del verdadero Israel...

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