|
Conflictos
con los buenos.
Claves
para interpretarlos correctamente (2,1-3,6).
Antes
de seguir quiero darles una clave para que capten mejor la figura y el
mensaje de Jesús. Ya he dicho más arriba que no pretendí hacer una
biografía de Jesús siguiendo una secuencia cronológica. Por ejemplo,
ahora pongo juntos varios pasajes que tienen relación temática unos
con otros; eso no quiere decir que así haya sido en la vida de Jesús.
Yo me los encontré así, formando un conjunto muy bien estructurado de
cinco relatos de controversias. Si comparan el primero y el último, el
segundo y el cuarto, se encontrarán que tienen muchas cosas en común.
Por ejemplo, el primero y el último tratan de un paralítico, y hay en
ambos pasajes una amenaza de muerte contra Jesús; el segundo y el
cuarto mencionan la libertad de Jesús ante las condiciones de pureza
que exigían los judíos para comer; y el tercer pasaje, el del centro,
es el que da la clave para comprender la actitud de Jesús. Como si él
viniera a decir: ‹‹No esperen de mí que ponga remiendos nuevos a
vestidos viejos; vengo a traer un vestido nuevo. No midan mi conducta de
acuerdo a normas antiguas, que ya no ajustan para esta enorme novedad
del Reino››.
He querido poner todo
este conjunto al principio, luego del pasaje del leproso, para que sea
evidente que Jesús tuvo conflictos desde el principio con los jefes
religiosos y con otros grupos por la manera como relativizaba la Ley
desde su experiencia del Padre y de lo que para este significa la vida
del hombre. Así, pues, las cinco controversias tratan de cuál es el
criterio para decidir sobre lo que se puede o no se puede hacer. Los
fariseos y los jefes religiosos decían: ‹‹La Ley es la que nos dice
qué se puede y qué no se puede hacer; y nosotros somos sus intérpretes
autorizados››. Y Jesús: ‹‹Lo que me dice qué debo hacer o no
es la necesidad del hombre, que está por encima de la Ley; el Reino es
más grande que todo, y quien me ayuda a interpretar esto es el Espíritu
del Padre en mi propio interior››.
|