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El anhelo de la humanidad por acercarse a Jesús se describe
como un intento de los portadores de entrar en la casa. Pero
la multitud, que obstruye la puerta e impide el paso,
constituye una dificultad insuperable para realizarlo.
El significado de la escena está dado por el uso del término
«techo». Literalmente, el texto dice así: «destecharon el
techo donde estaba». El término «techo» está usado en
sentido impropio, pues Jesús no está «en un techo», sino «en
la casa» (2,1); lógicamente debería decir: «destecharon la
casa donde estaba». Este uso pleonástico e impropio de
«techo» muestra que Mc identifica «casa» con «techo»: «la
casa de Israel» cubre a Jesús, lo oculta al resto de la
humanidad, impidiendo el encuentro con él a los no
israelitas. La humanidad deseosa de salvación «lo descubre»
(«destecharon el techo»), forzando el obstáculo que
representaba el judaísmo.
Tanto antes que el leproso proclamase su mensaje como
después (cf. 1,33: «a la puerta»; 2,2: «a la puerta») existe
un deseo de monopolizar a Jesús por parte de la población
judía. Se ve que están de acuerdo con la abolición de los
preceptos legales sobre la impureza en el interior de
Israel, pero no respecto a los excluidos del pueblo ni a los
paganos.
La redundancia «levantaron el techo», «abrieron un boquete»,
pondera el esfuerzo y la dificultad del acceso a Jesús. «La
camilla» es el lecho permanente del paralítico/humanidad,
del que no puede moverse: ella expresa su condición y resume
su historia. La importancia que tiene en el relato aparece
por las cuatro menciones que de ella se hacen (vv.
4.9.11.12), en paralelo con la cuatro menciones de los
«pecados» (vv. 5.7.9.10).
Para el significado de «la camilla» es importante observar
que respecto al paralítico se mencionan dos posesiones: «sus
pecados» (2,5.9) y «su camilla» (2,9.11). Estas dobles
menciones, que aparecen en paralelo, muestran la relación
entre «pecados» y «camilla»: ésta es el símbolo del pasado
de injusticia («pecados») que inmoviliza al paralítico y del
que no puede despegarse («donde yacía»). Al descolgar la
camilla ponen ante Jesús al hombre y al pasado pecador que
lo paraliza.
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