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En Cafarnaún: reunión y exposición del mensaje (1)
Terminada la gira por Galilea, vuelve Jesús a Cafarnaún,
ciudad de laque había salido para ampliar el ámbito de la
proclamación (1,35.38). Debido a la marginación que sufre
tras la curación del leproso (1,45b), entra en la ciudad sin
que se advierta. Hasta unos días después no empieza a
saberse de su vuelta.
La frase «que estaba en casa» no indica de quién es la casa,
pero el texto da pistas que permiten determinarlo.
Los datos que ofrece el texto son los siguientes: Como en
español, la locución «en casa» tiene sentido determinado y,
al mismo tiempo, una connotación posesiva («a casa» _ «a mi
casa»); en otras palabras, al decir «está en casa» se supone
la casa de alguien; el texto no precisa a quién pertenece:
puede serla de Jesús ola de los que transmiten la noticia
(«se supo», lit. «se oyó»).
La locución, en las formas «en/a casa» se encuentra cuatro
veces en el evangelio (2,1: «en casa»; 3,20; 7,17 y 9,28: «a
casa»). Lo notable es que esta casa determinada no se sitúa
siempre en el mismo lugar: en 2,1 está en Cafarnaún; en
9,28, por ejemplo, está en otro lugar, pues poco después
llega Jesús a Cafarnaún (9,33a).Esta contradicción, que una
casa determinada no se encuentre siempre en el mismo sitio,
indica que, en estas expresiones, «casa» tiene un sentido
particular, que hay que determinar.
En 2,1, la «casa» es el lugar donde la gente «se congrega»,
verbo que, en griego, está emparentado con «sinagoga»
(=congregación, reunión»), y donde Jesús «expone el mensaje»
(v. 2; c£ 1,33).
Por otra parte, en esa «casa», donde está Jesús, hay algunos
letrados «sentados» (v. 6). Es un dato narrativamente
superfluo y, además, incongruente, pues ni de la gente ni
del mismo Jesús, que expone el mensaje, se dice que lo
estén; por otra parte, resulta imposible que unos letrados
estén sentados en la casa de Jesús, considerado por ellos un
«impuro».
Se explica, en cambio, este dato textual si se tiene en
cuenta que el verbo «estar sentado» significa también «estar
asentado/instalado/ fijo», significado que descubre
conexiones con el contexto precedente. Por una parte, la
única mención anterior de los letrados los ponía en relación
con la sinagoga, donde ejercen su enseñanza (1,22). Sería,
pues, la sinagoga el lugar propio para que los letrados
fuesen considerados «fijos» o «estables». Por otra parte, la
conexión de la «casa» con la sinagoga aparece también por el
uso del verbo «congregarse», como acaba de verse.
Resumiendo estos datos, resulta que la «casa» donde está
Jesús es un lugar al que la gente acude como a la sinagoga y
donde, como en ella, están instalados algunos letrados. No
puede tratarse,,por lo tanto, de la casa de Jesús.

Excluida esta posibilidad, hay que concluir que se trata de
la casa de los que comunican y reciben la noticia de la
presencia de Jesús en la ciudad, es decir, de la población
israelita de Cafarnaún. Es así la casa de todos, no la de un
individuo particular.
Este conjunto de datos delinea ya el sentido de la «casa».
La casa común de todos los israelitas de Cafarnaún, en
relación con la sinagoga y donde están instalados algunos
letrados, podría interpretarse como figura de la sinagoga
misma. Sin embargo, el empleo del término «casa», de
significado más amplio que «sinagoga», señala la existencia
de un matiz particular. Además, hay que notar que en la
sinagoga Jesús «entra» (1,21b) de ella «sale» , y (1 29)
mientras en esta casa «está», verbo que denota una situación
permanente.
Ahora bien: la única acepción de «casa» conocida de todos,
relacionable con sinagoga y que puede incorporar los datos
obtenidos es la expresión metafórica «la casa de Israel»;
ésta puede ser considerada como propia por todos los
israelitas, en ella «está» Jesús, allí «se congregan» muchos
y «están instalados» los letrados.
Sin embargo, el hecho de que esté localizada en Cafarnaún y
que en ella estén instalados no todos los letrados, sino
«algunos de ellos» (v. 6), indica que esta «casa de Israel»
no representa el Israel institucional ‑en su totalidad, sino
al de Cafarnaún o, mejor, al de Galilea, cuya capital para
Mc es Cafarnaún; aparece así esta «casa de Israel» como un
compendio de toda Galilea, en cuyas sinagogas ha estado
proclamando Jesús. Puede decirse, por tanto, que la casa de
Cafarnaún representa a la comunidad israelita de Galilea
que, a través de los letrados, es adoctrinada en la Ley, y
que no incluye a los círculos de Jerusalén. La proclamación
hecha antes en las sinagogas de toda Galilea (1,39) se
completa ahora con la exposición del mensaje, el de la
universalidad del Reino.
Nota
(1) «El mensaje» es la formulación verbal del
«secreto» del reino de Dios (4,11), pues tanto uno como otro
se propone a •,los de fuera» en parábolas (4,11; 4,33). Este
logos/mensaje se resume en la universalidad del amor de
Dios, que desea comunicar su vida (el Espíritu) a la
humanidad entera, lo mismo a judíos que a paganos,
suprimiendo toda discriminación entre hombres (1,45) o
pueblos (2,1‑13). La consecuencia para los judíos es que
caducan las instituciones de Israel y se invalidan los
ideales nacionalistas de supremacía. La proclamación y
práctica de este mensaje, que pone en cuestión los valores
de la sociedad acarrea persecución y amenaza de muerte (cf.
3,6; 4,17; 8,31), que ha de ser aceptada por el seguidor de
Jesús (8 34).
La expresión‑‑,, exponer el mensaje» se
encuentra tres veces en Mc (2,2; 4,33; 8,32a), describiendo
la actividad de Jesús con un auditorio judío y en relación
con su enseñanza (cf. las inclusiones 2,1‑2 13; 4,1‑4,33;
8,31‑8,32aj. Cuando Jesús ..enseña» reinterpreta el AT en
función del Reino, cuando ..expone el mensaje» toma como
punto de partida la novedad del Reino; cf. Mateos, Los Doce
§ 54. Para Pesch I 257, logos es aquí un término técnico
para definir la proclamación de los primeros cristianos y la
predicación misionera.
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