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EL BESO DE JUDAS (Doré)

El beso de Judas ha pasado a la historia como el beso traidor. A Judas se le ha identificado con un beso que, en realidad, no era traidor al menos así parece detectarlo la plumilla de Doré en este grabado en el que Jesús presiona la mano del apóstol diciéndole: buena suerte, haz lo que tienes que hacer. El beso de Judas, más que historia sagrada, es metáfora sagrada, pues es lógico entender que cuando se designa a un batallón para dar caza al acusado, los servicios de inteligencia lo tienen suficientemente identificado.
Doré fue uno de los más prolíferos divulgadores de las estampas bíblicas y evangélicas en su tiempo; lo que quiere decir, un precursor de lo audiovisual, pues una de las características del arte del grabado, como se sabe, es poder sacar muchas copias del mismo original, y para su divulgación a mayor escala. Al contrario de los frescos, que son únicos y para quedar, para siempre, sobre una pared o un techo; o de los lienzos, que aunque sean más transportables, normalmente era para una sola iglesia, para un solo retablo, o para un solo palacio. Y casi siempre por encargo.
Doré fue, por lo tanto, un ilustrador. Sin duda, el mayor de sus éxitos fue el de 1865, cuando ilustró la Biblia. Pero no fue, como a veces se cree, un ilustrador exclusivamente religioso. Entre la diversidad de ilustraciones nos ha dejado ciento veinte excelentes de El Quijote, otra serie dedicada a España, las de El Purgatorio y el Paraíso, y hasta la historia de la guerra en México, por nombrar solamente algunas. Para mí, las de la Biblia son excepcionales. Como muestra, este beso de Judas, que intenta despejar malos entendidos. Debajo de la ilustración aparece la cita del versículo de Marcos, el 14: 45-46.
Digo que me encanta esta ilustración porque, dentro de la tragedia del momento, es humana. Aparenta un arrepentimiento anticipado, un apretón de manos de muchísima comprensión ante los acontecimientos en puertas. Pareciera que la débil sonrisa de Jesús le dice: tú no tienes la culpa, o escrito, escrito está. Y esa leve confesión que Judas está realizando al amigo, es quizá la primera confesión sacramental, y el primer perdón otorgado. Hay otros besos de Judas más literales, inclusive de rechazo. Este no. Inclusive, ese hombre que parece estar escuchando el secreto, agacha sumisamente la cabeza y asiente. Quienes permanecen ajenos a esta confiabilidad entre amigos, se expresan con otros gestos, para no restar credibilidad al relato tradicional.palco