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Caín y Abel (Tiziano)
PELEA ENTRE HERMANOS
Es un atardecer borrascoso, está a la vista. Tiziano ha elegido los colores más sombríos para dar forma a esta macabra manera de resolver los problemas. Quiere Tiziano que el sol no vea. Quiere Tiziano que no se divulgue la escena, que no cunda, que no se perpetúe. Se trata de pelea entre hermanos. Es posible que previamente hubiera una discusión, no se descarta. Es posible que entre la discusión se escaparan los insultos, inclusive las amenazas. Es muy posible que hayan peleado por la herencia, que es una pelea muy de hermanos y muy de todos los tiempos. Todo leso les posible.
Dicen que Caín había vendido sus derechos por un plato de lentejas, es decir, por nada, por una insignificancia. Más bien no se trata de compraventa sino de un simulacro para decir, si me concedes ese plato te concedo todo lo que tengo. Una forma de decir, posiblemente. Lo cierto es que el pequeño se había hecho el mayor ante los ojos del hermano, por eso de la herencia. Y, claro, esas cosas no caen bien.
Ni siquiera están presentes los rebaños. Dicen que uno, el pequeño, era pastor. Ni siquiera están presentes las mieses. Dicen que el otro, el mayor, era labrador. Y cuentan que el pequeño se quedó con campos y rebaños por un plato de lentejas, por una insignificancia.
La discusión. Tuvo más fuerza el mayor, quizá por estar acostumbrado a los trabajos más duros de azada y remover tierra. Tuvo más fuerza, y aunque el pastor, más que de fuerza, es hombre de maña, en esta ocasión tuvo más contundencia la fuerza que la maña. Le asestó un golpe en la cabeza, de eso deja constancia el pincel de Tiziano. Se defendió el muchacho, pero el lugar elegido para la pelea no parece el más conveniente. Se aprecia el barranco. Y el pié del mayor propina el empujón para que el hermano ruede. Quizá en las profundidades nadie lo halle. Quizá haya sido mejor así.
Tiziano no detalla el momento en el que Caín se lleva las manos al rostro, muestra evidente de no creer lo que ha hecho. Tiziano se contenta con el momento macabro de una pelea mortal por un insignificante plato de lentejas. Tiziano no acude a descifrar la voz de Dios cuando pregunta a Caín.
Pero ya no hay remedio. La negrura de las nubes pueden tapar todo. Cuando llegue a casa preguntará dónde está el hermano, antes de que el padre lo pregunte. Pero antes de que lo pregunte el padre, lo pregunta Dios: ¿Dónde está tu hermano?
En el barranco, en el foso, en el abismo, en el lugar desde donde ya no se regresa. Eso es lo que nos dice el pincel de Tiziano. Y todo por un insignificante plato de lentejas.
palco
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