Nuestros poetas

Nuestra amiga Cris

Maria Cristina Carbone nació hace 49 años en la bella ciudad de Buenos Aires, bajo el signo del escorpión.

Aprendió el concepto de honor y ética con su padre, y del sacrificio con su madre. La vida le regaló dos hijos que son lo mas maravilloso que pudo haberle pasado. Escribió desde muy niña, hasta que un accidente hizo que perdiera todas sus poesías. Eso hizo que olvidara las letras hasta que el dolor, por el motivo que fuera, le hacía desahogarse en el papel. Volvió a escribir gracias a Internet, y pudo mostrar sus letras del corazón. No puede llamarse poeta, solo una mujer que dice cosas... Es diseñadora Web y ama la computación, trabajar con imágenes y música, la maravilla; es así como logró plasmar sus poemas en su Web Rincón del Poeta.  http://rincondelpoeta.webcindario.com

 http://rincondelangel.webcindario.com  

http://rincondelashadas.webcindario.com

Metamorfosis:

 

 

Fui viento huracanado

creando tempestades en tus desiertos,

cubriendo de palabras tus silencios.

 

Mar embravecido

arrasé tus costas

acaricié tus aristas

y las húmedas arenas de tu playa.

 

Cielo límpido

donde emigraron tus pájaros

buscando nuevos horizontes.

 

Sol ardiente sobre tu piel

cansada de sequías.

Crisálida, luego mariposa

deleitando tus ojos

con la belleza de mis alas.

 

Hoy me desperté siendo rosa.

Vestidos:

 

 

Heredé tus vestidos

me aferré a ellos en un gesto

total de resignación.

Iban a tirarlos,

y con ellos empezó el duelo.

Los usé en este tiempo...

para sentirte mas cerca

o en una de esas

me dejaran algo de tu esencia.

No fue fácil, sabes,

volvieron a visitarme

algunas veces

tu sonrisa,

el olor a café o ese perfume

que compartías generosa.

Tus mohines y esa forma

tan particular de decir mi nombre.

Así sin darme cuenta,

la vida siguió su curso.

Tu ropa hoy está gastada,

como mi pena.

Dejé que partieras,

me he quedado sin lágrimas.

Voces de ausencia:

 

 

Me quede con las manos vacías,

el vientre en abstinencia de caricias.

Sin encuentros

ni luces tenues

en la alcoba desierta.

Mientras la escarcha se acumula

en los vidrios de mi ventana

y el frío inunda mis sábanas,

ebria de ausencia

te esperé.

En el mirador de mis sueños

recordé tus pasos

en mis arenas húmedas.

Tu voz melodiosa susurrando

dulces palabras en mi oído,

armó frases conocidas

en el letargo de mis días.

Y la pena clavó mi alma

como un guijarro perdido.

En gemido gutural

mi voz se lanzó al vacío

y estalló en un grito

que se llenó de olvido.

Las palabras

 

 

Encerrada.

Sin permitirme

transitar tu senda,

te vi partir.

 

Cerré los ojos en una mueca

de dolor imperceptible...

me tragué el llanto,

los sueños

y un futuro compartido.

 

El aire se lleno de gemidos ausentes,

olvidé las promesas

y en conjunción de lunas y estrellas

perdí las palabras.

 

Salí a su encuentro.

Recorrí empedrados y desiertos,

caudalosos ríos de pasión y lujuria.

 

El tiempo se llevó la ternura.

Mi boca se hizo piedra.

Pese a mi búsqueda,

no he vuelto a encontrarlas.

 

Monotonía:

 

 

Duele en los poros

la mañana de absurda monotonía.

 

Minimizo la congoja

y me invento una felicidad que ya no existe.

Escucho diálogos absurdos,

sin mostrar indiferencia

ante el murmullo incesante

de palabras sin sentido.

 

¿Cómo no salir corriendo por las calles?

Que la llovizna me provocara una sonrisa

en un banco de plaza taciturna

garabatear frases con ansias de versos.

 

Me agobia la necesidad

que me esclaviza,

y me obliga a olvidar las utopías

por una rutina silenciosa

que como siniestro puñal mata mis sueños.

Muero con ellos de desidia y vergüenza.

 

Mágicos Recuerdos:

 

 

 

Como una pluma agitada por el viento

llegan recuerdos como pájaros

que hacen nido en los momentos

mágicos de mi niñez.

 

El barrio en invierno

la casa paterna

el frío llenando  recovecos del alma.

Mi padre, sus ojos color tiempo,

mezclando en los guisos arroz con ternura

y la dulzura hecha consejos.

Presencias, dolores

que pueblan de fantasmas miserables...

mi inocencia.

 

Fragancias a  glicinas y flores de almendro,

tantos seres queridos que hoy están lejos.

Una golondrina en techos de chapa,

gnomos y hadas en libros de cuentos.

 

La escuela, las letras,

el primer encuentro

con ese amor puro de la adolescencia.

Hoy que ha pasado tanto tiempo

y llantos y risas han llenado

 el largo camino de mi vida,

 recuerdo:

alados y mágicos momentos.

Fui feliz, bendigo mis hijos

hago las paces con el destino .

Y se agiganta tu recuerdo de hombre

te amé...no lo lamento.