Respuesta a A todos los seres de Paz de Jonás Diego

 

 

Cuando un supuesto mensaje de paz, resulta ser un laberinto dónde no sabes si subes o bajas, si vas o vienes, dónde, además, se vierten inesactitudes de calibre grueso, como es el caso del escrito al que me refiero, resulta inevitable salir corriendo, pero no para huir, sino para tapar algún que otro desmán, aunque sólo sea por una cuestión de salud pública.

         Aunque difícil de entender en algunos casos, tal vez sea por mi culpa, en otros resulta muy fácil. Por ejemplo, estoy completamente seguro de que Portugal y Gibraltar no disfrutan de la soberanía española. Sí la tiene, en cambio, la isla Perejil, reconquistada últimamente. Por otra parte, no creo que sea el futuro el que deba ser más o menos digno con nosotros (¿...?), sino que el futuro será todo lo digno que nosotros logremos hacerlo, que es muy distinto.

Y entrando, sin más, en la materia que el supuesto mensaje de paz nos propone (80% del texto) podemos constatar, por reiterativo, que parece ser que “todos son/somos iguales”. ¿De qué me sonará a mí esta coletilla? Pues no señor, no son ni somos todos iguales. Entre la clase política, como en toda actividad, se salvan muchos. No se salvan aquellos que mienten porque la verdad no les conviene. No son lo mismo quienes aportan datos objetivos que los que se burlan con la mayor desfachatez de esos datos, por la misma razón. Resulta al menos llamativo, cómo se despacha en este escrito el tema de las responsabilidades. Llamarle “decisión desafortunada” o de “altanería” al apoyo a una guerra totalmente injusta, la verdad, me parece flojo, sobre todo si tenemos en cuenta las lindezas dedicadas a otros grupos, que lo único que hicieron fue oponerse a tanta iniquidad.

De todas formas tengo la impresión de que la arrogancia y el desprecio por otras culturas y sus valores, ignorancia tal vez, y algún que otro complejo de inferioridad, están detrás de esos comportamientos.

 Veamos. Que podríamos pensar de una persona capaz de descalificar a todo aquel que no le diera la razón, para pasar de inmediato a la mansedumbre y entrega total, cuando de la actuación de la primera potencia mundial se trata, esa que no respeta los más importantes y elementales tratados internacionales (derechos humanos, justicia o medio ambiente).

 

 

 Una persona que toma decisiones sin consultar con nadie, para provocar después adhesiones, típicas de los emperadores bajitos, entre los suyos. Que remueve el árbol genealógico de la patria para situarse al lado de Carlos V y modifica la historia para sentenciar las intenciones de los pueblos que nos habitaron.

Si me extiendo en considerar la labor de una persona, es porque creo que muchas de las desgracias que nos han sacudido últimamente son responsabilidad directa de esa persona. Ya sabemos que hay un aparato, pero... me viene a la mente lo que Walter Lippmann, escritor y periodista estadounidense escribió: “Dónde todos piensan igual, ninguno piensa mucho”.

Lo primero que sorprende es su cerrazón. ¿Pero cómo a estas alturas de la película...? Mintieron al Congreso, al país, y a la opinión pública mundial, vía Embajadas. ¿Alguien lo puede mejorar? Claro que las mentiras vienen de lejos: Prestige, Yak-42, armas de destrucción masiva, relación del régimen iraquí con Al Qaeda. Todo valía con tal de entrar en liza.

¡ Nos han mentido mucho, pero nos han mentido mal !

         Para parar la guerra tampoco sirvió el rechazo de medio planeta, el otro medio se moría de hambre por la política de los mismos que la deseaban. Si casi todos sabíamos que detrás de esa macabra farsa sólo estaban (como sigue sucediendo), los putos intereses comerciales que permiten mantener el nivel de vida a la superpotencia mundial, a costa de los más débiles, ¿por qué callamos? O, ¿acaso nos conformamos con las migajas? Ahora habrá listillos que digan que esto siempre fue así. No siempre, alguna vez los pueblos, libremente, han variado el curso de la historia. El 14-M fue uno de esos momentos. Paralelamente debemos admitir que estos hechos no habrían cambiado nada si no hubiera sido por la inestimable ayuda de unos políticos de medio pelo empecinados en engañarnos. No hubo premios, solo indignación ante una mendacidad tan burda. Aún siguen intentándolo y remueven la mierda para hacérnosla llegar, mierda de la que ellos solitos se cubrieron.  

         Por último, los de a pie tampoco somos todos iguales. Los hay responsables, solidarios, generosos, y los hay que ante una concentración a las puertas del Parlamento les gritan ¡ASESINOS! a los familiares de las víctimas del 11-M.

 

“Sólo la verdad os hará libres”. Frase atribuida a San Juan, evangelista.

 

Feliz año 2005

                                                                  Gregorio Medina

 

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