Se volvió a desaprovechar
una oportunidad de oro para hacer desaparecer los fantasmas de la crisis
pero siguen estando y cada vez se parece mas a un poltergeist, en donde
ocurren cosas raras pero nadie sabe porque están ocurriendo.
Esta vez, el Alcobendas visitaba a El Álamo, equipo que lucha
desesperadamente por escapar del descenso y con un juego de corazón
fue capaz de empatar al los alcobendenses.
El Alcobendas comenzó volcado sobre
la meta de Del Olmo y Adrián Cárnicas, hoy titular debido
a las numerosas bajas que presentaban la Agrupación en estas
últimas semanas, supo transformar a gol en el min. 18 un pase
de Pibe tras jugada personal del argentino por la izquierda. El 0-1
abría la lata y todo parecía indicar que el Alcobendas,
por fin, tendría un partido cómodo. Ni mucho menos. El
Álamo comenzó a encerrar a los alcobendenses en su área
y Crespo pudo empatar, en el min. 28. a la salida de un corner cuando
Quevedo en su salida ni roza el balón y el espigado delantero
local remata fuera. Sería el aviso de lo que ocurriría
un minuto antes del descanso cuando, en una jugada de ataque de El Álamo,
un balón al centro del área era mal despejado por Vaquero
que la deja muerta en el punto de penalti para que Crespo bata sin problemas
por bajo a Quevedo. Otro desgraciado error que propiciaba goles en contra.
A partir de entonces, quedaba toda la
segunda parte para poder remontar. Los de Wifredo recurrieron a todo
tipo de paredes, juego en corto, balones en largo, cambio de posiciones,
velocidad, cabeza… pero los continuos fallos en la delantera alcobendenses,
entre ellas el disparo al poste de Dalvin en el min. 61 o en el min.
74 cuando Pedro centra y otra vez Dalvin remata sólo alto, sería
la principal causa de que el empate no se moviese del marcador. Al final,
El Álamo se empleó a fondo para mantener el resultado
y fruto de ello fueron las dos expulsiones que sufrió y que provocó
que la afición local comenzase a pedir la hora debido a la presión
alcobendensense en los últimos minutos.