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Akihiro Mieno
Cinturón Negro (Filosofía y realidad)
Desde el puente...
A nuestro amigo Joaquín
AKIHIRO MIENO (Introductor del estilo Itosu-Kai en España)
Visto por D. Gabriel Carranque.
El hombre
Nació en Agosto de 1946 en la ciudad de Oita, a medio camino entre Hiroshima y Nagasaki en el seno de una familia de clase media japonesa. Su padre, maestro en el manejo del sable, le transmite cualidades que le acompañan desde entonces, destacando su sencillez, la serenidad, el optimismo y la armonía cuerpo-mente.
El contacto con un amigo malagueño, estudiante de literatura japonesa y artes marciales, allá en su ciudad natal, estimuló su espíritu aventurero y decide trasladarse a Málaga.
En poco tiempo, se ponen de relieve su proceder humanístico obteniendo el respeto y cariño dentro y fuera del Dojo. Su actitud afable generaba un clima de amistad ideal, hasta el punto que fuera del Tatami, gustosamente aceptaba ser llamado por su nombre de pila "Aki"; y sonreía cuando se auto-determinaba "el japonés andaluz". Con extraordinaria facilidad aprende nuestro lenguaje en todas sus facetas, lo que le lleva a integrarse plenamente en todos los contextos socioculturales de nuestro país llegando incluso a comprender y contar chistes (dichos graciosos); extraña cualidad natural para un foráneo. Es tal su habilidad, que en numerosas instancias es requerido como traductor por la diplomacia nipona, destacando en eventos de tanta relevancia como la "Exposición Universal de Sevilla 1992".
Sus acciones se caracterizan por ir acompañadas de un exacto conocimiento de la igualdad y la justicia, como valores esenciales adquiridos a través de la práctica del Karate-Do como forma de vivir.
El Maestro de Karate-Do
Aunque el Karate-Do constituye su forma de vivir, es un buen conocedor y practicante de otros deportes como el béisbol y el billar clásico. Desde muy joven se inicia en la práctica del karate-do con Sensei Akira Kitamura, (discípulo a su vez de Sensei Ryusho Sakagami y Sensei Fumio Demura), alcanzando el grado de 3º Dan de la "Zen Nihon Karate-do Itosu Kai" con Shihan Sakagami. Adquiere conocimientos en el antiguo arte del Kobudo, siendo reconocida su gran habilidad en el manejo de Tonfa y Sai. Asimismo, profundiza en el estudio del Aikido y del Soto-Kai.
Llega a Málaga (España) en 1976, convalidando el grado alcanzado en Japón, en los exámenes reglamentarios de la Federación Española de Karate. Amante de la docencia, obtiene la titulación de entrenador regional y, posteriormente nacional de Karate-Do.
Sus primeros pasos como representante de la "Zen Nihon Karate-do Itosu Kai" se caracterizan por la prudencia, sabedor de la responsabilidad adquirida con su Maestro de transmitir conocimientos singulares. Imparte sus primeras clases en el Dojo "Karate club Málaga", que dirige D. Jesús Espiga (3º Dan Goju Ryu). Un año después tiene lugar la apertura del Dojo "Kuro Obi" dirigido por Él mismo. Incluso durante algún tiempo, en su afán de extender la disciplina marcial, acude a impartir clases regladas en el Dojo "Gimnasio Brieva" y "Club Mijas" quedando de manifiesto el extraordinario esfuerzo realizado para conseguir el esplendor del estilo.
A lo largo de los años, un elevado número de practicantes aprendemos una forma de conducirnos en la vida a través de las enseñanzas del Sensei Mieno. Su extraordinario carisma genera gran respeto y cariño entre sus discípulos, llegando a ser motivo de dedicatoria de libros científicos y obras pictóricas, realizadas por algunos de ellos.
De sus manos se va extendiendo el estilo Itosu-kai, por medio de la preparación minuciosa de instructores (cinturones negros) que se encaminan hacia otros puntos de nuestra geografía (Mijas, Antequera, etc) llevando la profunda experiencia transmitida por el Maestro.
La expansión del estilo hace necesario el desarrollo de una estructura normativa que, en el año 1991, da origen a la "Asociación Española de Karate-Do Itosu-Kai", en la que ocupa el cargo de Presidente de honor. A la luz de esta Asociación tienen lugar numerosas actividades de formación que acrecientan el currículo de todos los practicantes; permitiendo el establecimiento de una mayor interrelación con otros grupos de karatekas del estilo en otros puntos del planeta. Precisamente, uno de esos contactos (con Sensei Fumio Demura) resultó determinante para obtener nuestra posición actual en el organigrama del Karate-Do.
En el año 1995, debido a cuestiones familiares se ve obligado a retornar a su Japón natal. Es por ello que, haciendo uso del magisterio y del talante conciliador que le caracteriza así como la obediencia debida a su inmediato Maestro; y tras mantener distintas reuniones con sus discípulos más aventajados otorga su confianza a Francisco Camarena (3º Dan Karate-Do), para seguir liderando la teoría y práctica del estilo. Al tiempo que, posibilita el avance de conocimientos a través del hermanamiento con Sensei Demura, quien acoge a todos sus discípulos con la elegancia y bondad propias de un gran Maestro.
Como siempre, Sensei Mieno sigue presente en el Dojo Kuro Obi, a través de la práctica diaria de todas sus enseñanzas. Aunque lo más importante, es que ha conseguido impregnar el corazón de todos aquellos que tuvimos la suerte de compartir su bondad y su generosidad con tal intensidad, que es nuestra obligación moral transmitir Su Mensaje a los compañeros que, día tras día, llegan al Dojo "Kuro Obi" buscando la "Leyenda del Maestro Akihiro" (Aki, para los amigos).
Cinturón Negro (Filosofía y realidad)
Me gustaría hablar un poco del significado intrínseco y emblemático de esta expresión compuesta a la par que poco entendida por la mayoría de nosotros, los practicantes del Karate-Do. Existen varios puntos de vista: uno marcado por el entorno, es decir la gente que nos rodea y que no conoce nuestro arte marcial, que no desvirtúan tanto el significado en sí como desde la mira de los que estamos dentro de la práctica de esta actividad; la explicación es sencilla para unos y compleja para otros.
¿Qué es ser cinturón negro? En mi modesta opinión, ser cinturón negro es un concepto global que se desarrolla a lo largo de la vida mientras se está entrenando, enseñando, trabajando, conviviendo, compartiendo, soñando, ofreciendo, recibiendo, etc. Es una actitud manifestada en todas las facetas de nuestra existencia, no sólo en las técnicas, es llegar al entendimiento del principio del Karate-Do aceptado siempre como alumno y discípulo que seremos de esta disciplina para toda la vida. Llegar a ser cinturón negro es llegar al punto de partida, por ello la actitud que se mantenga como cinturón negro en cuanto a comportamiento, rendimiento, respeto y actitud para con los demás debe ser siempre ejemplar, ser un modelo a seguir por los compañeros que empiezan por primera vez a trabajar con nosotros, debemos y tenemos que ser sus guías, y por tanto tenemos que empezar a aceptar nuestro papel colaborador dentro y fuera del DOJO.
Deberíamos entender este concepto en términos de mejora continua, superación personal (técnica y mental), debemos enseñar a los cinturones de color cómo deben ser los futuros cinturones negros, y la base para conseguir esto es trabajando día a día con ellos, mostrándoles como se guarda respeto al maestro y al Sensei dentro y fuera de clase, mantener silencio en los entrenamientos, aceptar el hecho de que hay que darlo todo en el TATAMI, aprender con inteligencia para enseñar con humildad, y no dar lecciones si no se está preparado para recibirlas, respetar a los cinturones inferiores para ser respetado por ellos.
Si hacemos todo esto y mucho más estaremos generando un ambiente apropiado para desarrollar y asegurar el futuro de nuestro arte marcial; hay que recordar que cada día que bajamos la guardia y no hacemos lo que debemos estamos influyendo en que otros lo harán también. Trabajaremos para ser mejores cada día y ayudar a ser mejores a los demás.
Si has entendido la pregunta del segundo párrafo, la pregunta final para reflexionar se puede enfocar de varias formas:
¿Estás preparado para ser cinturón negro? La afirmación significa trabajar en ello.
¿Quieres ser cinturón negro? La afirmación significa la aceptación de querer trabajar para ello.
Desde el puente...
Por Salvador Palomo - 2005
Hace una templada tarde en Torremolinos. De camino al pequeño dojo donde entrena en estos últimos tiempos el joven Maestro Antonio Ávila voy pensando en la estructura moral tan importante que debe dar a la persona la práctica continuada y sobre todo bien dirigida de las artes marciales tradicionales.
Al llegar, lo primero que me recibe es el olor que desprende la fuerte lona de los karateguis japoneses empapados del limpio sudor de los jóvenes luchadores que allí fraguan gota a gota su propio reconocimiento en la escala más alta de la perfección.
En este mundo, donde prima lo estético ante lo ético, la uniformidad en el traje para los entrenamientos borra cualquier vestigio de procedencia ni de status social y sólo un detalle refleja el carácter de quien lo porta: la limpieza del mismo. Esta mayor o menor pulcritud en el aspecto denota con certeza el lugar que ocupa el Kárate en el escalafón interior.
Zhuang Zhou (365-285 adC) fue un filósofo que teorizó en su obra llamada Zhuangzi, sobre la transmutación que se produce en el aprendizaje. J.F. Billeter es un estudioso francés que desarrolla esta línea de pensamiento y en una primera lección titulada "El funcionamiento de las cosas" se ocupa de los pasajes del Zhuangzi que describen las etapas que componen dicho aprendizaje en cualquier práctica. Analiza las fases que se suceden en el proceso en sí: desde la oposición y resistencia inicial entre el sujeto y el objeto, hasta el punto límite en que a fuerza de práctica y pericia, se produce una sinergia tan completa entre ambos que la actividad se transforma, se emancipa del control de la conciencia y no obedece más que a sí misma, pasando a un régimen superior.
Volvemos al entrenamiento: el Guía insiste una y otra vez en posibles aplicaciones y posibilidades de una determinada técnica ejecutada en impecable Siko dachi. Le siguen dilectos los alumnos en un evidente grado de concentración y entrega. Ya se sabe del antiguo proverbio que dice: "Busca el arte en el detalle" y aquí no hay pereza en ello. Observo los puños cerrados de los practicantes y siento temor, son armas verdaderamente contundentes. En otro tiempo yo lucí también el emblema de la Goju en mi pecho y siempre creí que era una representación exagerada de la extremidad humana herméticamente cerrada, pero aquí veo que no, que son reales.
Los antebrazos están duros e hinchados debido al sobreesfuerzo tensional. El tejido muscular más la sangre adquieren por el entrenamiento y el espíritu la densidad de la madera más compacta. El cuello aumentado de tamaño ante el caudal de sangre que irriga un cerebro que emite y recibe ordenes a velocidades ultrarrápidas al cuerpo que está intensamente alertado. Los ojos taladran las direcciones de ataque. La barbilla guarda celosamente al quinto chakra de la garganta. El kata explota en violencia certeramente encauzada. El sudor de los músculos sobreexigidos corre a ríos. Las posturas se clavan como firmes toriis anclados en tierra. Todo un espectáculo de fuerza sometida al imperio refinado del control mental.
Ahora bien, cuando los años sedimentan el conocimiento y con algo de suerte se trasciende del "imperativo económico" y se consigue mantener el arte en estado puro, no puedo evitar incluir en este modesto asomarse el siguiente párrafo orientativo de Jan Diepersloot en el libro "El Tao del Yiquan".
"La adquisición de "la maestría física y mental en la suavidad*" resuelve de forma profunda la paradoja ética y espiritual inherente a la adquisición de destreza marcial. Esta paradoja consiste en el hecho de cuanto mayor es el poder adquirido, menos puede ser usado. En el desarrollo espiritual del artista marcial, por tanto, el conocimiento de la violencia debe engendrar el compromiso con la no violencia. En caso contrario, uno está destinado a seguir funcionando al nivel de peleón. Por tanto el progreso espiritual del artista marcial supone ser cada vez más capaz de contemplar las situaciones de autodefensa como oportunidades de practicar la compasión".
*(Traducción libre de mi cosecha del término chino "yin pengjin")
Sobra cualquier comentario, igual que sobra decir que estoy totalmente de acuerdo pero no solo en situaciones reales en las calles, sino en la forma de expresarse y comunicarse en un foro de Internet o en una reunión de amigos. Al karateca auténtico lo pueden delatar sus nudillos prominentes, pero también su templanza y su tolerancia.
Uso de nuevo la literatura china para ilustrar la idea de la necesidad de dominar del ego y ejercitar la modestia. Se trata de la obra titulada "La importancia de vivir" de un casi contemporáneo nuestro: Li Yutang. No me parece un libro tan destacable como para recomendar su lectura pero ahí encontré esta bonita historia:
"El Mono era hábil pero también vanidoso; tenía suficiente magia de mono como para abrirse camino hasta el Cielo, pero no tenía bastante cordura y equilibrio y templanza de espíritu para vivir pacíficamente allí. Demasiado bueno quizá para esta tierra y su existencia mortal, no era empero bastante bueno para el Cielo y la compañía de los inmortales.
Porque, según cuentan, el Mono se rebeló y preguntó al Emperador de Jade en el Cielo por qué no se le daba un título más alto entre los dioses; tuvo que aprender la lección de humildad mediante una apuesta final con Buda, o Dios mismo. Apostó que con sus poderes mágicos podía ir hasta el fin de la tierra, y el premio era adjudicarse el título nobiliario de "El Gran Sabio, Igual al Cielo", o la sumisión completa en caso de perder. Saltó, pues, por el aire, y viajó con velocidad de rayo a través de los continentes, hasta que llegó a una montaña con cinco picos, que juzgó debía estar tan lejos que en ella jamás habían puesto pie los seres mortales. A fin de dejar prueba de que había llegado al lugar, orinó al pie del pico central, y satisfecho ya con su hazaña volvió y relató su viaje a Buda. Abrió entonces Buda una mano, y le pidió que oliera su propia orina en la base del dedo medio, y le dijo cómo durante todo ese tiempo no había salido de la siquiera de la palma de la mano. Sólo entonces logró humildad el Mono, y después de estar encadenado a una roca por quinientos años fue liberado por el Abate y se unió a él en su eterna peregrinación tras el conocimiento de las cosas".
Y como parte de esa peregrinación en la que estamos, recomendar la constancia en el entrenamiento con las palabras de una persona absolutamente ajena al mundo de las artes de combate como es Isak Dinesen, la desaparecida escritora danesa. En una frase suya está concentrada la carga más grande de sabiduría marcial y espiritual que he leído nunca. Dice así: "En el arte no hay misterio. Haz las cosas que puedas ver, ellas te mostrarán las que no puedes ver".
A nuestro amigo Joaquín
"Ni tú te has ido, ni yo me quedo ambos caminamos por el mismo sendero"
Hoy escribo estas letras que surgen de mi mente, y que con toda certeza tú estás adivinando y leyendo al mismo tiempo que quedan plasmadas en el papel. Si, buen amigo, sé que estás ahí en esa otra dimensión dónde los sentidos se convierten en esencia y captan los más pequeños rayos de sol, o el sutil olor de las flores al comienzo de la primavera, o todo aquello que a nuestra naturaleza material le resulta inverosímil.
Ya que me atiendes, deseo decirte que has dejado una profunda huella en el alma de todos los que compartimos un instante contigo. Tu sabiduría, sencillez, humildad, bondad, alegría, honestidad, solidaridad, y tus palabras no han sido en vano. Tenías, y las compartías, (es distinto poseer) las cualidades de los grandes Maestros a las que todos los artistas marciales aspiramos, para que la vida alcance su verdadero sentido: "ser uno con el universo". Por eso todos los que nos acercamos a tí nos hemos sentido humanos, que es la mayor de las grandezas, pues sólo así podemos comprender y aceptar el destino del hombre. Ese destino que te ha llevado a tí a ese plano tan especial en que te encuentras ahora, doloroso en la tierra; pero más evolucionado en el espíritu y dotado de la cualidad de protegernos y guiarnos en nuestro camino.
Todos los que te queremos y honramos, nos esforzaremos en seguir tu ejemplo; y asumir que en la vida hay momentos para estar delante y momentos para estar detrás; para sonreír y llorar; para estar activos e inactivos. En cualquier caso, con la certeza de que sólo la aceptación serena y consciente con la sonrisa entre los labios, como te vimos siempre, nos acercará a ese "Ser especial" del que somos parte, y con el que tú ya te encuentras.
En el Tatami, queda tu figura haciendo katas y combates, y en el corazón de todos los que tuvimos la fortuna de ser tus compañeros una inmensa calidez, fruto del cariño y la amistad verdadera que siempre sembraste.
Desde aquí seguiremos ofreciéndote nuestro respeto y amor. Así como tú, desde esa posición de privilegio cuidarás de todos nosotros iluminando nuestros pensamientos y clarificando nuestras emociones, para que así nuestros actos sean plenos de sapiencia, humanidad y valor. Que así sea.
Recibe un acogedor abrazo y un beso de todos tus compañeros de la Escuela Shito Ryu Genbu Kai, de "itol" y de este "calvorotas" (como tú me llamabas cariñosamente) que te escribe.
Gabriel Carranque Chaves
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