El Castillo de Gaucín y la Sierra de Casares. www.serraniaderonda.com

LA GACETA DE GAUCÍN

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COLABORACIONES
MIGUEL VÁZQUEZ GONZÁLEZ.

Anécdotas de la escuela.
Es ésta la primera de las muchas anécdotas que Miguel se ha comprometido a enviarnos a la Gaceta de Gaucín con el fin de que podamos esbozar una sonrisa ante las ocurrencias de alumnos, padres y profesores.

EL BOCADILLO DE ATÚN

Una mañana, la madre de Luis María, alumno de segundo de Educación Primaria acude al  Despacho de Dirección a presentar una queja:
—Buenos días don Manuel, venía a decirte que mi hijo Luis María no quiere venir al Colegio, pues desde principios de curso le vienen quitando el bocadillo todos los días.
—No me digas Mari Pepa —contestó el Director con cara de asombro—. ¿Y te ha dicho tu hijo quién es el que le quita el bocadillo?.
—Sí, le he podido sacar que es un niño de sexto curso y  que se llama Fran.
—Pero si ese tal Fran es de mi tutoría, el muy tuno quitándole el bocadillo a un chiquillo más pequeño que él. No  te preocupes. A segunda hora tengo clase  con sexto B y hablo con él del asunto.
— Don Manuel yo no quiero que le digas nada, vaya a cogerle tirria a mi hijo y no quiero... tonterías.
—No te preocupes, mujer, que lo que viene haciendo Fran no se puede consentir y hay que corregirlo inmediatamente. Además, Mari Pepa, tenías que habérmelo dicho antes con el objeto de poner pié en pared y cortar estas cosas, cuanto antes, por lo sano.
—Bueno, ya que estás interesado en el asunto, te voy a contar lo que me ha pasado hace un momento. Es como para morirse de risa, pero no tiene ninguna gracia.  A mi hijo le gusta mucho el bollito con unas rodajitas de tomate y atún. Esta mañana cuando le estoy preparando el bocadillo, se acerca y me dice:  «mamá, échamelo de chóped, que al niño que me lo quita no le gusta el atún». ¿Tú que dices, don Manuel?
—Pues que no tiene ninguna gracia el asunto, cuando coja a Fran se le va caer el pelo —dijo aguantándose una carcajada.
—No me digas, don Manuel, si no es para mear y no echar gota.
Una vez que se marchó Mari Pepa, la madre de Luis María, don Manuel llamó al tal Fran al despacho y, tras las consiguientes evasivas, terminó confesando su tropelía y que, efectivamente, no le gustaba el atún.