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"Todos
los hombres nacen libres e iguales..." (Declaración
Universal de los Derechos Humanos)
"...tienen
ciertos derechos inherentes..." (Declaración de Derechos de
Virginia)
"Los
hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos..."
(Declaración de Derechos de la Revolución
Francesa)
He
aquí los grandes ideales dominantes en la Cultura Occidental
del último siglo ¿Libres e iguales por el mero
hecho de nacer? ¡Qué gran falacia! Ni siquiera el
hipotético "buen salvaje" hubiera podido presumir de
libertades y derechos: no hubiera tenido más libertad que la
de dedicar todo su esfuerzo y habilidad a procurarse su sustento, ni
más derecho que el de retener aquello que otros seres
más fuertes no le quisieran arrebatar (incluida su propia
vida).
Todo
derecho, toda libertad, toda igualdad, nace con la
incorporación a la sociedad y alcanza exactamente hasta
donde la sociedad lo lleva. Tenemos, por ejemplo, derecho a la
propiedad o derecho a la vida sólo en la medida en que la
sociedad en la que vivimos los reconoce, no porque existieran antes o
con independencia de la sociedad.
En
una sociedad sin amos, los derechos se crean en virtud de un pacto
colectivo: "nos comprometemos en la protección de la vida de
todos los miembros de la sociedad", "nos comprometemos a dar
educación básica y gratuita a todos", etc. Ese
pacto requiere el reconocimiento previo de la igual dignidad de todos
los individuos y se alimenta de la fuerza social que implica dicho
reconocimiento: la Solidaridad.
Un
pacto de solidaridad se establece cuando los pactantes reconocen un
objetivo común, deseable para todos, y se comprometen a
trabajar hasta conseguir que todos hayan alcanzado ese objetivo. No se
trata de ninguna concesión o claudicación, no se
trata de generosa caridad ni de contribución forzosa:
marcado el objetivo se diseña un procedimiento eficiente y
justo para alcanzarlo y se aplica.
Pero
un pacto de solidaridad es sobre todo un compromiso, una
responsabilidad que alcanza a todos los pactantes, individual y
colectivamente, y en justicia les obliga a contribuir para que todos
puedan alcanzar el objetivo buscado.
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