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Hay
palabras que usamos a diario con gran solemnidad y que, a fuerza de
abusar de ellas acaban por vaciarse de su sentido original. Ese proceso
de trivialización, que en este caso tiene una larga
trayectoria histórica, es lo que se ha producido sobre las
palabras y conceptos de "Libertad" y "Derechos".
¿Qué significa "ser libre"? Hagamos esta pregunta
a diferentes personas y muy probablemente obtendremos diferentes
respuestas, hasta el punto que muchos incluso darán por
sentado que su significado es una materia de opinión. Lo
mismo sucede con las ideas que tenemos acerca de la palabra "derechos".
Sin embargo estas palabras tienen y necesitamos que tengan un sentido
preciso, ya que de otro modo no pueden ser utilizadas como principios
rectores de una sociedad más justa para todos.
La Libertad no es una mujer con un gorro frigio y un seno al aire,
Libertad es un concepto de derecho romano tremendamente preciso y de
notables consecuencias en la organización de una sociedad:
"libre es aquel que puede hacer lo que la ley permite y no se ve
obligado a hacer lo que la ley prohibe". Puede parecer una
definición trivial, pero cuando la confrontamos con
situaciones concretas de nuestra sociedad vemos que no lo es en
absoluto. ¿Es libre por ejemplo un inmigrante indocumentado?
No puede aceptar un trabajo regulado y se ve obligado a aceptar
ocupaciones clandestinas que violan las leyes laborales, sanitarias y
fiscales. Además, tal y como sucedía en el caso
de los esclavos de la Antigua Roma, no puede escapar de su
condición si no es beneficiándose de un acto de
gracia, o consiguiendo cumplir algunos raros requisitos. No es un
esclavo sólo en la medida en que no tiene un propietario,
pero NO es libre.
Es fácil encontrar otros ejemplos: ¿es libre el
niño al que se le impide ir a la escuela por impedimentos
físicos, económicos o culturales? ¿es
libre el trabajador que debe elegir entre un trabajo clandestino o un
desempleo carente de cualquier tipo de ingresos o ayudas?
¿es libre la persona o la familia que se ve obligada a vivir
en la calle o en reductos inhabitables?
Démonos cuenta sin embargo que la libertad puede
"conseguirse" por dos vias: asegurándonos de que todos sean
libres de acuerdo con las leyes o recortando las leyes hasta que nadie
pueda denunciar falta de libertad.
Así pues, la calidad de la libertad posible depende de la
amplitud y ambición de las leyes, o más bien, de
los derechos que las leyes establecen.
Y así llegamos a la idea de derecho. Se trata de una idea de
carácter contractual, y como tal, implica una
transacción. Genéricamente, este tipo de
transacciones vienen a decir algo así: "los que suscriben se
reconocen mutuamente tal derecho, obligándose como
individuos a respetar y hacer respetar dicho derecho para y por cada
individuo". Dicho de otro modo y recapitulando, todo derecho implica un
deber y ambos, derechos y deberes, llenan de sentido el ejercicio de la
libertad.
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