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La
identidad excluyente, la que reclama la subordinación del
pensamiento libre, la que presume la superioridad racial, moral o
intelectual del propio grupo frente a los demás, no
sólo es incompatible con el Anarquismo, es inaceptable para
cualquiera persona sensata y honesta. No hace falta enumerar ejemplos
históricos de identidades excluyentes, pasados y presentes.
Interesa más bien delucidar si la idea de identidad
colectiva es posible en una sociedad en la que no tenga el lugar el
dominio.
Identidad nacional
El
concepto moderno de nación tiene un origen revolucionario.
En la Francia de 1789 apelar a la Patria era sinónimo de
apelar a la "Libertad, Igualdad y Fraternidad". El régimen
precedente no conocía ese concepto, ya que durante aquella
época, el Rey detentaba la soberanía, hasta el
punto de que el Reino era el Rey y el Rey el Reino. A lo largo del
siglo XIX cristalizan en gran parte del mundo las respectivas
identidades nacionales, incluyendo muchos elementos reinventados al
efecto, como la existencia de una lengua común compartida,
de una trayectoria histórica común, de unas
tradiciones inmemoriales... hay muchos estudiosos que han analizado y
en cierto sentido denunciado esta naturaleza artificial de las
nacionalidades modernas, aunque posiblemente ese no sea un aspecto
importante del hecho nacional. Aunque las modernas identidades
nacionales tengan un origen ficticio (construido siempre a partir de
elementos históricos reales, eso sí), el hecho es
que la idea de Nación tiene un efecto movilizador y
dinamizador del colectivo que se siente integrado en esa nacionalidad,
y eso no tiene por qué ser malo. Durante el siglo XX la idea
de Nación ha sido utilizada y manipulada con demasiada
frecuencia, el enorme potencial que tiene para transformar todo tipo de
emociones, desde la compasión hasta el miedo, desde el
entusiasmo hasta la ira, ha tratado de ser canalizado mil y una veces
para servir la avaricia, las ansias de poder o el odio puro y simple.
No necesito recordar ejemplos. Pero el hecho de que en ocasiones hayan
manipulado nuestros sentimientos no hacen de nuestros sentimientos algo
indeseable o innecesario. Una de los principales valores del Anarquismo
consiste en respetar el valor de la dignidad y los sentimientos
individuales, y los sentimientos de pertenencia a una
nación, a un pueblo, a una cultura, por supuesto que no son
una excepción.
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