CAPÍTULOS

  ·  Introducción.
  ·  Anarquismo. Relectura de una idea.
  ·  ¿ Derechos Humanos ?
  ·  Economia y Estado del Bienestar.
  ·  Pacifismo.
  ·  Filosofia.
 

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Proyecto A.N.E.D. (Aned No Es Dogmatismo)
 
Anarquía quiere decir "sin amo"

Huyamos de la trampa de las palabras, el Anarquismo no equivale a la negación de todo ni a la exaltación del desorden. Anarquía es la afirmación de que es posible y deseable la vida en una sociedad en la que el dominio no tenga lugar.

El dominio, el poder, es la apropiación que algunos hombres hacen de la voluntad de otros. Esa apropiación se puede realizar mediante engaños, por el uso de la fuerza o, eventualmente con buenas intenciones (de esas con las que está empedrado el infierno).

¿Qué motiva esa apropiación de la voluntad? Resulta casi retórico señalar (aunque no por ello es menos cierto) que los que se procuran el dominio sobre los otros buscan en última instancia la satisfacción de sus propias y desmedidas ambiciones, tanto si son éstas sólo materiales como si obedecen también a una enfermiza egolatría. No obstante, hay quien defiende que existen buenas razones por las que la mayoría debe renunciar a su voluntad para someterla a otros.

El liberalismo, por ejemplo, supone que la voluntad de cada individuo choca inevitablemente con la de los demás, y que ello hace necesaria la existencia de leyes y de gobernantes que hagan respetar esas leyes mediante el uso de la fuerza, sometiendo la voluntad de todos. La teoría se alambica de mil maneras: la separación de poderes, el Estado mínimo, los derechos y deberes inalienables, etc., pero en la base está la idea de que el ser humano (el imaginario "buen salvaje") no es más que un psicópata al que hay que mantener coaccionado para evitar que salte sobre las vidas y los bienes de sus congéneres. ¡Qué noble tarea la del gobernante que mantiene el orden social entre esas fieras! ¿Pero dónde se encuentra esa alma pura que reprime sus propias pasiones en beneficio de todos? Ni los propios partidarios del liberalismo confían en los gobernantes cuya existencia consideran necesaria: ¡dividamos los poderes! (así tal vez consigamos que los gobernantes se vigilen unos a otros) ¡limitemos el poder del gobierno! (¿cómo limitar la voluntad de los que limitan la de todos? ¿reservándose, como los americanos, el derecho a portar pequeñas armas de fuego en medio de un paraíso de misiles nucleares?).

La pretensión del socialismo jacobino y totalitario es aún más descabellada en lo referente al gobierno. Presumen esos socialistas que la Humanidad (o al menos la gran mayoría de ella, a la que dicen defender) está formada por seres estúpidos e ignorantes incapaces de saber y de procurarse por sí mismos lo que les conviene. No creen que sean en general los individuos insaciables que imaginan los liberales (les atribuyen necesidades sencillas, como apacibles animales de establo), pero entienden que deben protegerles de las feroces alimañas que son los astutos capitalistas. Con este objetivo, desde los stalinistas hasta los socialdemócratas, todos ellos afirman la existencia de un Interés General que sólo ellos conocen y defienden genuinamente, y que por ello se les debe confiar el poder del Estado en su forma más amplia posible. Pero, ¿por qué en una situación así debemos desconfiar del poder de los capitalistas y en cambio entregarnos al poder del Estado Socialista? Respuesta mágica: hay una guerra de clases entre los opresores capitalistas y los oprimidos trabajadores, y míranos, nosotros no somos capitalistas, somos tan sólo los más capaces de entre vosotros. ¡Debe ser la única guerra de la Humanidad sin riesgo de desertores ni quintacolumnistas!. Pero veamos, ¿qué virtud tiene el poder político para no desbocar la voluntad de sus poseedores, del mismo modo en que lo hace el poder económico con los suyos? La respuesta está escrita en las páginas de la Historia.

Los anarcosocialistas creemos que en general los seres humanos guían su comportamiento por lo que creen correcto y no sólo por lo que más les beneficia, creemos que los seres humanos conocen sus propias necesidades y que no está justificado que nadie presuma de conocer las de otro mejor que el propio interesado, creemos que en general los seres humanos entienden que es mejor para cada cual respetar los compromisos que establece en favor de la convivencia y el progreso social.

A diferencia de los liberales, los anarcosocialistas afirmamos que el Estado de Naturaleza del Hombre es la vida en Sociedad y no la soledad de la jungla.

A diferencia de los socialistas jacobinos y totalitarios, los anarquistas afirmamos que la Sociedad no puede reducirse a un conflicto económico entre dos clases, que el dominio aparece en muchos lugares y en muchas formas, que hay dominados que son a su vez dominadores de otros, y que los instrumentos del dominio no son sólo los económicos, que también los hay estrictamente políticos o los que implican una pura coacción física.

A diferencia de unos y otros, afirmamos que la consecución del ideal social no pasa por el establecimiento de un nuevo dominio o la sustitución de un dominio por otro. Afirmamos que es posible y deseable una sociedad en la que el dominio como tal no tenga lugar. Afirmamos que es posible vivir sin amos.

Anarquía: "La Idea"
¿La Anarquía sólo puede entenderse como ausencia de todo orden y criterio? En absoluto, dirá cualquier anarquista consciente, ya que al lado de la negación del sometimiento, de la opresión, existe una afirmación que es preciso explicitar, pero ¿cuál ha de ser esa afirmación?.

El Anarquismo y sus dogmas
Nada más opuesto al espíritu y la letra del ideario anarquista que la idea de dogma o la idea de doctrina, pero el caso es que entre los que se consideran anarquistas y entre los que, sin serlo, creen saber en qué consiste el anarquismo hay ideas preconcebidas que se consideran sencillamente indiscutibles.

Anarquismo, Estado y Gobierno
Para muchos no hay nada más ajeno al Anarquismo que cualquier cosa relacionada con el Estado y el Gobierno. Pero toda organización social implica la existencia de funciones de coordinación, de regulación, de arbitraje, de suministro o gestión de los bienes públicos… ¿El anarquismo niega la existencia de estas funciones dentro de la organización social?

La institucionalización de las ideologias
Durante el último tercio del siglo XX se ha consumado la institucionalización y la mixtificación de las grandes ideologias que arrancan ya desde los inicios del siglo XIX: el liberalismo y el socialismo.

Nacionalismo y Anarquismo
La tradición anarquista siempre se declaró internacionalista y denunció (haciendo coro con el marxismo) el nacionalismo burgués y agresivo de su tiempo. Pero el anarquismo no es incompatible con los sentimientos de identidad.

Identidad, tolerancia y Anarquismo
Uno de los principales valores del Anarquismo consiste en respetar el valor de la dignidad y los sentimientos individuales, y los sentimientos de pertenencia a una nación, a un pueblo, a una cultura, por supuesto que no son una excepción.
 
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