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Primer
viaje a China:
EN BUSCA DE
ELENA ZHANG (Del 12 al 26 de enero de 2003) |
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Desde que recibimos la
asignación de Elena todo fue vertiginoso. Teníamos un mes más o menos
para preparar la documentación que nos teníamos que llevar a China y
para preparar el viaje propiamente dicho.

Lo de los documentos
fue laborioso y cansado pero no fue difícil... Ahora bien, las maletassss....
Nos íbamos en enero, el 12 de
enero de 2003. En China hace frio, sobre todo en Pekin, así que teníamos
que llevar ropa de abrigo (normalmente con un jersey gordito ya llenas una
maleta...)
¿Qué más podemos llevar? Lo
normal en estos casos, utensilios de higiene personal, mudas, algún
libro, en fin, lo normal. Ah! que no se olvide la cámara de fotos y/o la
de video, carretes, cintas, baterías, pilas y un largo etcétera para
complementar estos aparatos. Ahhh! medicinas. Algo habrá que llevar por
si te duele la cabeza o algo así, que en China no encuentras medicinas
europeas (al menos fácilmente).
Hasta aquí va todo bien si no
fuera por el espacio... Hemos tenido que comprar otra maleta. Esta es la
tercera. ¿Qué falta pues? Claro! Falta lo peor: las cosas de
Elena. se nos habia olvidado Elena.

Tendrá que vestirse, no va a
estar los 15 dias con la ropa del orfanato. La talla. Tenemos fotos, pero
son de hace unos meses y no se aprecia su envergadura, así que habrá que
comprar a ojo. Pijamitas, muchos; calcetines, un montón;
vestiditos, chandals, ropa de abrigo, calzado, guantes, gorros, etc etc
etc.
¿Y si se pone malita? ¡Anda! El
médico nos ha recomendado diversas medicinas como mucoliticos,
antibióticos, antipiréticos y, en fin, muchos, pero de las medicinas ya
hablaremos, aparte del termómetro, jeringuilla, y otras cosas.
Falta otra cosa, la comida de
Elena. ¿Qué va a comer esta chiquilla? Hombre, tenemos recomendaciones
de ACI, pero siempre quieres ir lo más completito posible: sobrecitos de
leche en polvo, cereales sin gluten, tetrabriks, potitos (todo esto ya
ocupa lo suyo en la maleta, de hecho ocupa una maleta entera) biberones,
y, por supuesto, utensilios de aseo de Elena como esponja, gel dermatológicamente
probado, peine y/o cepillo, bastoncillos,...

Bueno, ¿y los pañales, qué?
Alguien hizo una cuenta y dijo que si gastabas 6 pañales/dia y estás 15,
pues multiplica... 90 pañales. O sea una bolsa de estas de ahorro. Y lo
que pesa, y lo que abulta y...¿dónde la metemos? Ya llevamos 3 maletas y
dos bolsos de mano con las cámaras, los documentos y otras cosas
necesarias.
Y falta otra cosa, a ver si lo
adivinais...EXACTO... EL COCHECITO. No habrán pensado que vamos a estar
los 15 dias llevando a Elena en brazos por todos lados ¿verdad?
Bien, un carrito que no pese mucho y que tal vez no llegue de vuelta en
muy buenas condiciones, ya que tendrá que viajar mucho. ¿Qué hacemos?
Pues envolvemos el carrito en plástico para que no se estropee y de
camino metemos la bolsa de pañales en un hueco que le viene al pelo; así
viajarán juntos carrito y pañales. |
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Desde Málaga salimos
tres familias. Las tres familias estábamos el domingo dia 12 de enero en
el aeropuerto de Barajas para volar hacia Pekin (Beijing) con escala
técnica en Munich. Despegamos alrededor de las 13.00 horas. El vuelo
promete. Debíamos pasar en el avioncito como unas 13 ó 14 horas para
luego embarcar en otro avión durante unas 3 horas con destino a Nangchang
(Jiangxi), que es la ciudad donde debíamos encontrarnos con Elena Zhang.
Buenas perspectivas.

El vuelo se nos hizo interminable,
no sólo por la expectativa del encuentro con nuestra hija ¡POR FIN! sino
también la preocupación por el estado lamentable en que íbamos a llegar
a ese deseado encuentro.
En el avión solo era comer y
comer y comer. Yo creo que pensaban que así se nos hacia más corto todo.
Lo que recuerdo es que estábamos comiendo a todas horas. Ya no sé si era
el desayuno, el almuerzo, la merienda o la cena, pero siempre comiendo.
Los cambios de hora contribuyeron a la desorientación del cuerpo.
Por fin tomamos tierra en Beijing.
Allí nos esperaban dos personas a las cuales estaremos muy agradecidos
siempre, ya que nos ayudaron en todo y supieron abordar todos los
problemas con esmero. Me refiero a Yen y a Lupe, nuestras guías en el
viaje. Aquí nos separamos las familias de Málaga. Dos de nosotros vamos
a JiangXi y la otra a Nannin.
Ya volamos hacia
Nanchang; nos
esperan unas 3 horas de viaje todavía. Allí vamos a pasar una semanita
arreglando papeles alojados en el "Nanchang Lake View Hotel"
donde nos encontraremos con Elena.
¡Qué ilusión! Ya hemos llegado
y esperamos con ansiedad nuestro encuentro. Bueno, no es del todo cierto:
tenemos algún temor; no es todo ilusión; tememos que ese no sea el
encuentro soñado; tememos que Elena no nos reciba bien; tememos no saber
qué hacer con ella; .... tememos muchas cosas.

Ya llega, ya llega. No, no es
ella, pero se parece tanto,... ah! es que es la compañera, que vienen dos
del mismo orfanato de Gao'an, aquella es... seguro, si ahí está...,
¡anda! que se nos ha olvidado bajar la invitación... Bueno, ya os
podéis hacer una idea ¿no? De este encuentro tengo fotos,... una sola
foto...pero es sólo para nosotros....
Aquella noche con Elena... fue una
alegria constante; en primer lugar no nos rechazó; en segundo lugar
hicimos migas enseguida y empezamos a ser amigos. Una cuchara de plástico
fue nuestra mediadora, bueno, ésto y la cámara de fotos. Le encantó ser
retratada.
Lo único que empañó el
encuentro fue la ropa que traía, la higiene que traía y un catarro de
narices que también traía.
Lo de la ropa y la higiene lo
solventamos enseguida, pero lo del catarro... le ha durado incluso casi un
mes después de nuestra llegada a Málaga, donde el pediatra tuvo que
tratarla rápidamente con antibióticos.
Pero estamos en Nanchang. Aquí
hemos ido al Registro Civil y al Notario y hemos firmado la formalización nuestra adopción:
el 14 de enero de 2003. Hemos recibido distintos documentos y hemos
rellenado otros muchos. Están todos detallados en la sección
"documentos" de este sitio web.
También hemos abonado el donativo al orfanato: $3,000.00 y otras tasas.

Aparte de todo este
papeleo necesario también hemos hecho algunas visitas siempre que el
catarro de Elena nos lo permitía. Visitamos una pagoda, unos grandes
almacenes, tuvimos comilonas chinas en la "children's room" del
hotel, paseamos por la "ciudad de las nieblas",... y nuestra
hija Elena hizo lo que más le gustaba: esconderse y conducir el carrito.
La verdad es que no hay mucho turístico aquí.
Ahora podéis ir
visitando el álbum de
fotos del viaje. Las fotos de la 1 a la 13 corresponden a nuestra
estancia en esta ciudad y en el "Nanchang Lake View Hotel"

Ya es lunes 20 de
enero. Esta tarde salimos para Beijing. Ya hemos recorrido la mitad del viaje. Todo estaba resultando muy extraño. Ahora que lo estamos
recordando, viendo fotos,... nos damos cuenta de que este país es
verdaderamente impresionante, dentro de lo que cabe lo pasamos bien allí
y sus monumentos, calles y su gente fue muy amable con nosotros. Pero
mientras estábamos allí lo único que deseábamos era volver a casa
cuanto antes. La verdad es que en aquellos instantes no nos dábamos
cuenta de que estábamos disfrutando.
Bueno,
después del gran retraso del avión a causa de la niebla, al fin dejamos
Nangchang hacia Beijing.
Aquí,
en Pekin, todo es diferente. Se ve una ciudad más moderna. Nos alojamos
en el "Poly Plaza Hotel" en la habitación 1509. Nuestra
pequeña disfrutaba y se la veía feliz a pesar de su persistente
resfriado. Las temperaturas bajaron y empezó a nevar al dia siguiente de
llegar. A partir de aquí todo fue blanco. En la capital sólo tuvimos que
arreglar lo correspondiente a nuestra embajada, es decir, el registro
consular de la pequeña Elena Zhang. Ya hablaremos de nuestra embajada...
Una
vez presentados los documentos, a esperar unos cuantos días para recoger
el certificado del registro. Hablaremos de esto en la sección de documentos. Aquí
las visitas fueron muchas mientras esperábamos estos papeles para poder
irnos. Visitamos lo típico: la gran muralla, el palacio de verano, el
templo del cielo, la plaza de Tian Anmen y la ciudad prohibida, la
factoria de perlas, la factoria del jade, el mercado de la seda, vimos una
representación de acrobacias,... y lo que más me gustó fue... la comida
en un restaurante chino (de verdad): pato laqueado. "Pa" chuparse los dedos.
Debo decir que nunca aprendimos a manejar los palillos... lo siento. En el
álbum de fotos las correspondientes a estas visitas son: nº
14 a 22.

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Estos son algunos de los hechos curiosos
que nos sucedieron durante nuestra estancia en la República Popular de
China. Todas ellas las guardamos en nuestro recuerdo y en nuestro
corazón con mucho cariño.
El
café:
Bueno, es que allí no nos pudimos tomar un café en
condiciones. Eso de "with hot milk" no se entiende muy bien.
Aunque tal vez si hubiera pedido "white coffee"...
En el hotel la costumbre es tomar
café (estilo americano) y te sirven la leche -fría- en jarritas
pequeñas. Una vez yo pedi "two coffee with hot milk, HOT milk, ok?"
"Yes, sure" dijeron ellas. Nos trajeron dos tazas de café y un
vaso largo de leche "caliente".
En otra ocasión nos trajeron los
dos cafés con dos jarritas pequeñas sin asa "pelando" (para
los no andaluces "pelando" significa quemando a rabiar). No
podiamos cogerlas por ningún lado, te quemabas incluso si te ayudabas con
servilletas. Al final, como tardaron tanto en traer la leche y el tiempo
que echamos en servirla, el café estaba frio, claro.
Después de esto decidimos tomar
el café como nos lo pusieran, era lo mejor.
El barco:
Bueno, ahora es una anécdota pero en
aquel momento fue bastante dramático sobre todo para la familia
implicada. En el "Nanchang Lake View Hotel", en el hall de entrada
habia unos barcos de jade de buen tamaño (casi como una persona de
alto). Solo estaban protegidos por unos maceteros grandes. A una familia
se le ocurrió hacerse una foto detrás de uno de los barcos con tan mala
fortuna que la pequeña dio una patada al mástil y salieron infinidad de
trozos despedidos por el suelo. Imaginaos el ambiente. Normalmente se
hablaba bajito y con unos músicos tocando piano y violin en vivo. En
aquel momento se paró el tiempo. Se hizo un silencio sepulcral (los
músicos dejaron de tocar, la gente de hablar, el personal también dejó
de trabajar) y solo se escuchaba el "crash" y las piezas de jade
chorrando por el suelo... De pronto se oyen pisadas rápidas "clap, clap,
clap,..." con eco y aparece en seguida el personal de seguridad
¿Os imagináis la escena? Con lo serios que son
en ese país esperábamos lo peor (tened en cuenta que estábamos
arreglando los papeles de las niñas) Afortunadamente todo se arregló
bastante bien, aunque la familia en cuestión lo pasó muy mal y la
dirección del hotel les pidió una suma bastante importante.
El picante:
La mayoría de los platos que pudimos ver alli
eran picantes. Para los que no podemos o no queremos
tomar
picante es complicado. Y no es que no me guste el picante, un poquito si
que me gusta... pero a estos cocineros chinos se les va la mano...
De todas formas salimos encantados con la
comida china y la forma de comerla. Las mesas de los restaurantes son
redondas y ruedan de forma que vas trayendo los platos a tu zona. Además
no hay un orden muy concreto en el primero o segundo plato. Ellos van
poniendo y tu vas cogiendo. Especial mención (ya hemos hablado de ello
anteriormente) es el "pato laqueado" que se llevó un 10 (si puntuamos
del 1 al 10). Delicious! Recomendado.

El agua:
Ya se sabe que el agua en China no es muy
saludable. Hay que hervirla incluso cuando se usa para lavarte los
dientes. Gastamos mucha agua mineral. En los hoteles siempre hay un
hervidor y una jarra de agua hervida para los clientes, lo que pasa que
es más cómodo comprarla embotellada.
Los taxis y el tráfico en
Nanchang:
En China los taxis son un medio habitual de
desplazamiento asi como las bicicletas. Hay también autobuses
(trolebuses) pero muy pocos coches particulares. Los taxis son de dos
tipos: Los rojos son más asequibles, más antiguos, mas estropeados
(las puertas del taxi que cogió una familia de nuestro grupo se abría
con destornillador...), ... y los negros son más nuevos, más lujosos
y... más caros
En Nanchang nos jugamos la vida en varias
ocasiones, cuando cogiamos un taxi y cuando intentábamos cruzar una
calle. Se conduce muy mal y muy poco organizado, casi no se respetan las
normas básicas de circulación. Lo dicho, un peligro.
Los uniformes:
Vimos muchos uniformes. No solo de militares,
que también, sino de todo tipo. Los aparcacoches llevaban uniformes tan
impresionantes que parecían generales. Los botones de los hoteles
también (acostumbran a llevar uniforme también en España pero... es
distinto), uniformes de gala. La verdad es que agobia un poco tanto
uniforme, la verdad.
El Aeropuerto de Pekin:
Aqui si que había uniformes. La seriedad con
que hablan (aunque no te dirigen la palabra), con que te miran, con la
que te recogen el pasaporte,... te miran mucho, cogen el telefono,
hablan un buen rato y todo te "suena a chino" te vuelven a mirar muy
fijos, tú coges más apretada a la nena que llevas en brazos por si
acaso, teclean en el ordenador y por fin te ponen el sello y te
devuelven los pasaportes. Ufff, es para pasarlo, de verdad.
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