Enfermedades que pueden contagiarnos
Las enfermedades infecciosas, cuyos agentes patógenos circulan de manera natural
entre vertebrados y hombres, se conocen con el nombre de zoonosis.
La gran mayoría de las enfermedades son específicas, es decir, afectan y
se contagian entre individuos de una misma especie. Para que el riesgo de
contagio que puede comportar la convivencia con un animal sea prácticamente
nulo, el animal debe estar cuidado higiénica y sanitariamente según los consejos
del veterinario.
Existen varias maneras de ordenar estas enfermedades transmisibles. Se pueden
clasificar según la forma de transmisión, y esto da lugar a dos grandes grupos:
las zoonosis de transmisión por contacto directo, y las zoonosis de transmisión
por contacto indirecto.
Zoonosis transmitidas por contacto directo
En primer lugar están las transmitidas por contacto traumático. Existen tres
categorías:
- Las complicaciones infecciosas (absceso, herida supurada, infección por
tétanos). Estos cuadros no se consideran zoonosis.
- Zoonosis (pocas) que accidentalmente pueden ingresar en el organismo por vía
traumática.
- Zoonosis que esencialmente se transmiten por mordedura o arañazo.
Zoonosis transmitidas por contacto indirecto
El contagio se lleva a partir de elementos (agua, aire, suelo) contaminados y
puede producirse por inhalación, ingestión, a través de lesiones mucocutáneas, o
por inoculación por un vector invertebrado.
- Zoonosis transmisibles a través del aire.
- Zoonosis transmisibles por aguas contaminadas.
- Zoonosis transmisibles por contaminación del suelo.
- Zoonosis transmitidas por vectores.
Síntomas de enfermedad de nuestro pug
- Cualquier caída de pelo o lesión de la piel (abcesos, escamaciones, etc) puede
tener relación con una enfermedad cutánea. Si la piel se ve bien pero se cae el
pelo, puede existir relación con alguna carencia vitamínica o similar.
o Respiración fatigosa, jadeos o cualquier alteración del ritmo respiratorio
normal, en especial si el animal está obeso o es muy viejo, y no hay un motivo
evidente (calor, ejercicio intenso), puede ser señal de un problema respiratorio
(p.e. asma) o síntoma de algo más.
- Tos persistente.
- Si aparentemente sano, cambia su comportamiento, actúa con nerviosismo o temor
infundado, rechaza la compañía y se esconde. Mucho cuidado si de repente le da
por aullar.
- Gime sin motivo y continuamente, o cuando se coloca en ciertas posturas. O no
puede mantenerse mucho tiempo en la misma posición (estando acostado).
- Diarreas persistentes o sanguinolentas.
- Pulso acelerado que no se corresponde con la actividad que realiza.
- Vómitos continuados.
- Muestras de dolor al orinar, u orina sanguinolenta.
- Extrema delgadez, aunque coma aparentemente bien.
- Temblores.
- Lengua sucia, mal aliento, boca reseca, muestras de dolor al tocarle el
abdomen.
- Coloración amarillenta de las mucosas.
- Inapetencia continuada.
- Señales de falta de audición (pueden ser señal de úlceras u otitis).
- Parálisis o dificultades en el movimiento.