Valdeinfierno (21-22/06/2008) (reportaje de Antonio Pérez)

Inicialmente prevista como excursión con fin en Trevélez, suspendida
por la ocupación del Refugio Poqueria, este itinerario ha sido fruto del
empeño de Curro y un servidor por salir a patear alta montaña en plan
"serio" y no dejar pasar la ocasión.

 

Comenzamos nuestra andadura en los Albergues sobre las 10 de la mañana.
Tras la rutinaria subida por la Loma de Cauchiles, el primer momento
de interés fue asomarnos al Corral del Veleta y comprobar que tal estaba
el Veredón para iniciar el recorrido de verdad. Curro me advirtió
sobre la conveniencia de llevar el piolet y las polainas. Lo primero sí que
iba en la mochila, y vino bien para en algún momento tallar unos
peldaños en los neveros de nieve dura, pero lo segundo se me olvidó, para
remojo de mis pies. Así pues, cruzamos el Corral intentando no meternos
demasiado en los neveros.

 

 

El rodeo del Corral fue bastante suave hasta el momento en que ya
tuvimos que empezar la ascensión hasta Veta Grande, un camino entre lastras
que va describiendo zig-zag y que al final tiene una pendiente muy
pronunciada. Algo empajarados llegamos a Veta Grande sobre las 14 h. y nos
dimos el primer homenaje del día, degustando una ensalada de garbanzos
con bacalao, aderezada con una vinagreta que nos puso las pilas de
sales minerales. Ya desde Veta Grande podíamos observar Laguna Larga, aún
rodeada de abundante nieve, y el camino que habríamos de seguir para
llegar a ella, algo preocupados por la presencia de un par de neveros que
desde el punto que estabamos ofrecían una acusada pendiente.

 

 

Sin entretenernos demasiado, tras las fotos de rigor, proseguimos la
marcha, transcurriendo nuestros pasos bajo la cumbre de los Machos, que
en este punto de la Sierra ofrece una magnífica vista que hace honor a
su nombre. Los neveros que había que atravesar no ofrecieron dificultad
alguna, porque la nieve estaba muy blanda, así que a las 17 horas ya
estabamos en la Gabata, pequeña laguna que sirve de desague a Laguna
Larga, y más confortable para deleitarse en una parada, al estar rodeada de
borreguil y tener menor profundidad. Alli nos descalzamos y metimos
los pies en el agua helada hasta el dolor, pero que viene muy bien para
descongestionar la circulación y luego ponerse de nuevo las botas más
repuestos.

 

 

Tras un rato de deleite en la Gabata, nos volvimos a calzar y cargar
los "armarios" a las espaldas. Nos asomamos un rato a Laguna Larga,
posiblemente la más profunda de la Sierra, preciosa en este momento del año,
rodeada de nieve especialmente por el lado de la pared de roca. Es
todo un privilegio haber podido llegar a este punto, nosotros solos, y
poder disfrutar del silencio y de la inmensidad de este paisaje aún
salvaje, donde la presión humana no ha conseguido alterarlo. En estos
momentos nos hacemos conscientes de nuestra insignificancia, pequeñas hormigas
en el planeta Tierra, microbios ante el Cosmos.

 

 

Retrocedemos unos pasos a la Gabata, buscando la chorrera que sirve de
desague y que conforma el arroyo Valdeinfierno. El Valdeinfierno es un
barranco bastante más encajonado y abrupto que el más frecuentado del
Valdecasillas (arroyo que nace en la Laguna de la Mosca). Con frecuencia
hemos de retirarnos del cauce para salvar saltos de agua muy
pronunciados. No hay camino alguno al comienzo, hay que saber elegir por donde
bajar sin meterse en muchos berenjenales, aún asi, el tener que pisar
continuamente lastras que se desplazan, en medio de la pronunciada
pendiente, provoca un gran cansancio.

 

 

Sólo al final de esta bajada algunos montones de piedras indican el
lugar por donde en su momento debió transcurrir una senda, hoy muy
deteriorada y cuyo descenso va pasando factura al cuerpo. No obstante, hay que
detenerse más de una vez, precisamente para observar el magnífico
paisaje existente, el salvaje descenso de las aguas del Valdeinfierno, que
no se amansará hasta muy próximos a Cueva Secreta.

 

 

Cerca de las 21 h. llegamos a Cueva Secreta, donde se ha instalado un
pequeño puente en una ubicación bastante escondida y de mala
accesibilidad para salvar el cauce. El lugar no nos convence y en último tirón
subimos hasta el Collado de la Majá del Palo, donde nos sentimos mucho más
cómodos a cielo descubierto. Las riquísimas lentejas de Curro,
acompañadas del vinillo y una tapita de morcilla ibérica, nos reponen fuerzas
y hacen sentir en la gloria. Caemos rendidos y en algunas de las
ocasiones que nos despertamos y miramos a nuestro alrededor todo el paisaje
iluminado bajo la luna llena.

 

 

Al día siguiente volvemos tranquilamente hacia Güejar Sierra tomando la
Vereda de la Estrella, en el San Juan nos premiamos con un par de
cañas y luego en el Charcón, paramos a darnos un remojo en el río y a
comer. Ya en el autobús los recuerdos de estos días nos llenan de
satisfacción y nos despedimos hasta la próxima.

 

* A petición de Antonio añado una foto en la que salgo yo para que no penséis que en realidad iba él solo... En concreto se trata del momento "brokeback mountain" de la excursión, en la "Gavata"...