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Dios mío Dios mío ¿por qué me has
abandonado?
Soy una caricatura de hombre el
desprecio del pueblo
Se burlan de mí en todos los periódicos
Me rodean los tanques blindados
estoy apuntado por las ametralladoras,
las alambradas electrizadas
Todo el día me pasan lista
Me tatuaron un número
Me han fotografiado entre las
alambradas
y se pueden contar como en una
radiografía todos mis huesos
Me han quitado toda identificación
Me han llevado desnudo a la cámara
de gas
y se repartieron mis ropas y mis
zapatos
Grito pidiendo morfina y nadie me oye
grito con la camisa de fuerza
grito toda la noche en el asilo de
enfermos mentales
en la sala de enfermos incurables
en el ala de enfermos contagiosos
en el asilo de ancianos
agonizo bañado de sudor en la clínica
del psiquiatra
me ahogo en la cámara de oxígeno
lloro en la estación de policía
en el patio de presidio
en la cámara de torturas
en el orfelinato
estoy contaminado de radioactividad
y nadie se me acerca para no
contagiarse
Pero yo podré hablar de ti a mis
hermanos
Te ensalzaré en la reunión de
nuestro pueblo
Resonarán mis himnos en medio de un
gran pueblo
Los pobres tendrán un banquete
Nuestro pueblo celebrará una gran
fiesta
El pueblo nuevo que va a nacer.
(Ernesto Cardenal, Salmos, Carlos Lohlé,
Buenos Aires, 1969)
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