EL PADRENUESTRO

Centrado en Dios y en la comunidad.
El "padrenuestro" se divide en dos partes (1), en la primera, el centro es Dios, nuestro Padre (Padre, tu nombre, tu reinado, tu voluntad...) y la comunidad pide para que toda la humanidad pueda formar parte del Reino. En la segunda el centro es la comunidad (nuestro, dánoslo...) y su petición es por ella misma. Padre nuestro del cielo proclámese ese nombre tuyo, llegue tu reinado, realícese en la tierra tu designio del cielo; nuestro pan del mañana dánoslo hoy y perdónanos nuestras deudas, que también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes ceder a la tentación, sino líbranos del Malo.

"Padre nuestro del cielo (2)"
"Padre nuestro que estás en los cielos"

El cristiano no puede ajustarse a ningún modelo que sea humano, aunque sean sus propios padres, les deba la vida y les quiera muchísimo; el "Modelo" para nosotros es "el que da sentido a la vida" y este es el Padre del cielo. El llamar a Dios "Padre" significa que hemos experimentado que nos ha dado "vida" y no una vida cualquiera, sino su propia vida. Es esta una relación personal y comunitaria (Padre nuestro). La manera de ser y actuar de este "Padre" es la que sirve de guía a sus discípulos (Mt 5,48). Nuestro "Padre" que es el nuevo "Modelo", no tiene nada que ver con el término de "Padre" que se aplicaba en el Antiguo Testamento (3), que era, al igual que el biológico, una figura autoritaria.

"Proclámese ese nombre tuyo" (4).
"Santificado sea tu nombre"

La comunidad cristiana pide a Dios, que toda la humanidad le reconozca y proclame como "Padre". Santificar y proclamar el nombre de Dios es reconocer la realidad de Dios, es por tanto "glorificarlo" (5). La comunidad cristiana se compromete a "trabajar" para que esta cualidad de "Padre" sea conocida por todos los hombres. No puede "encerrarse en ella misma"; su misión es proclamar esa buena noticia; debe de "salir" a todos los caminos para que "todos" los hombres sin excepción, conozcan el mensaje. Antes de preocuparse de sus propios asuntos, la comunidad cristiana se debe de preocupar de la humanidad que la rodea; que todos los hombres conozcan que Dios es "vida", que está incondicionalmente al lado del hombre. Es lo único que les quitará ese temor, acumulado a lo largo de los siglos y reducirá esa distancia inexistente entre un "Padre" y sus hijos. Que se den cuenta todos los hombres que Dios no está lejos, que no es un "vengador", ni "somete" al hombre, al contrario, es el que "quiere" al hombre, el que le "potencia", el que le "comunica vida", esta es la gran revelación a que tienen derecho todos los hombres. Las religiones han hecho mucho daño y han creado ese "miedo" a Dios, que ha sido aprovechado por muchos "vivillos" para poder explotar al resto. Hay verdadero miedo a que el pueblo le pierda el miedo a Dios, pues entonces no tendrá miedo a nada y puede convertirse en un "peligro". Emperadores, faraones, reyes cristianos, quien quiera que ostente el poder, normalmente se asigna un curioso título: el de "vicario de Dios". Si Dios es el que manda, el que más manda más se parece a Dios. El poder, normalmente, se atribuye la dignidad divina o su delegación, con esto se hace más fácil el dominio del pueblo. Cuando se pierde el miedo a Dios caen por tierra los "ídolos" y el pueblo se libera, esa es por tanto la primera de las peticiones del padrenuestro: la liberación de la humanidad, de cualquier opresión política y religiosa, al comprender que Dios es "Padre".

"Llegue tu reinado"
"Venga tu Reino"

El "reinado " es la acción de Dios sobre la humanidad. La comunidad cristiana ya tiene experiencia de ese reinado (Mt 5,3.10) porque ha sido liberada del miedo. El reinado de Dios tiene que extenderse a todos los hombres y esto no es posible si no se acepta el mensaje de Jesús. Por eso se pide a Dios que se acepte por los hombres este mensaje de liberación. Los cristianos deben ser los profetas del mensaje (Mt 5,12), en su oración, piden para que todos los hombres reciban el "Espíritu", señal de que empieza para ellos el "reinado" de Dios. La comunidad cristiana quiere que esa experiencia que tiene del "Espíritu" se comunique a la humanidad entera, sabe que el reinado de Dios es algo actual: empieza aquí con la opción por los pobres y desgraciados. Es necesario pasar de una sociedad de poder y rivalidad a una nueva de solidaridad y fraternidad, cambiando la actual escala de valores y renunciando a la acumulación de bienes y dinero.

"Realícese en la tierra tu designio del cielo"
"Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo"


"Hágase tu voluntad", que se realice el designio que tiene Dios en el cielo, que se haga realidad ese designio aquí en la tierra. ¿Y cuál ese designio? La nueva sociedad, la de los hijos de Dios, una sociedad donde reina la paz, la alegría, el amor, el pleno desarrollo humano, la plenitud de vida, es el designio histórico de Dios sobre la humanidad. Por eso, la comunidad cristiana, pone su esfuerzo y su trabajo para que ese proyecto divino se realice. Después de estas tres primeras peticiones para toda la humanidad, la comunidad cristiana, que posee la experiencia de Dios, pide al Padre que esa experiencia se extienda a todos los hombres, sólo después de esto, se atreve a continuar la oración.

"Nuestro pan del mañana dánoslo hoy"
"Danos hoy el pan de cada día"

La comunidad pide por "el pan" de cada día, el de hoy y el de mañana (6). Este "pan" alude al banquete mesiánico en la etapa del final del reino (Mt 8,11). Para Jesús su presencia con los discípulos es como un banquete de bodas, que se opone a la tristeza del ayuno que practicaban los discípulos de Juan y los fariseos (Mt 9,14-15). El banquete simboliza la unión y la amistad (los amigos del novio), es el vínculo que los une y que se expresará en la eucaristía. Este banquete celeste, prometido para la vida futura, es lo que se pide ahora, que se haga realidad en la vida presente. Esa amistad, esa unión, ese amor y esa felicidad que representa el "pan del mañana", que se pueda "comer" ahora, en una comunidad fraterna que viva en la intimidad del amor. Lo divino ha penetrado en la historia y sus efectos tienen que verse en la comunidad cristiana fraterna y solidaria. Por eso pide la comunidad, para que se pueda vivir aquí y ahora lo mismo que en el "mañana", una comunidad de amor, amistad, unión y alegría; una comunidad que dé testimonio de ese "futuro", de ese "mañana".

"Y perdónanos nuestras deudas, que también nosotros perdonamos a nuestro deudores".
"Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores"

El perdón del Padre sólo tiene una condición: el perdón mutuo, la expresión de amor. Todo el que se cierra al amor de los otros y es incapaz de perdonar, se cierra al amor de Dios. La división en la comunidad cristiana impide la presencia en ella del amor del Padre. El perdón de una deuda es la "cancelación" de la misma. Si estamos "abiertos" al amor, Dios puede perdonar la deuda; si estamos "cerrados" al amor, Dios no puede comunicarnos su amor, y por tanto, tampoco puede perdonar esa deuda. La comunidad pide al Señor que corrija sus defectos y carencias, ella por su parte ya ha perdonado anteriormente todas las ofensas que ha recibido y está "abierta" para recibir Su amor.

"No nos dejes ceder a la tentación, sino líbranos del Malo"
"Y no nos pongas a prueba, sino líbranos del Malo".

La comunidad, en el cumplimiento de su misión, también puede sufrir las mismas tentaciones de Jesús: la tentación del "ateísmo práctico", si usa de sus dones y carismas en beneficio propio, haciendo caso omiso del plan de Dios (Mt 4,3); la del "providencialismo", que la hace caer en la irresponsabilidad (Mt 4,6) y, la peor de todas, caer en la tentación del poder y del dinero, que es la expresión de la obra del "Malo" (7). Lo que hace inmune a la tentación del "brillo" y del "poder", es la opción por la pobreza. El "Malo" personifica al poder humano. Que el Padre no permita que la comunidad cristiana ceda a los halagos de este poder y a la ambición del dinero. El "Malo", o sea, los sistemas políticos o religiosos de poder, no puede tolerar a los que niegan los valores de una sociedad injusta y el cristiano sabe que es muy fácil sucumbir a esa "tentación" y dejarse seducir por esos valores.

 

Notas:

(1) La 1ªparte: Mt 6,9-10 y la 2ª parte: Mt 6,11-13.
(2) Mt 6,1. El cielo designa la esfera de lo divino, de lo trascendente e invisible.
(3) Ex 4,22; Dt 14,1; Os 11,1; Jr 3,19.
(4) Se ha escogido esta traducción en vez de "santificado sea tu nombre", porque es difícil entender como se puede santificar más el nombre de Dios, por sí mismo perfecto.
(5) Mt 5,7-9.16: Los hombres deben "glorificar", "proclamar", "reconocer" las excelencias de Dios como "Padre", pero a través del comportamiento y de las obras de sus discípulos.
(6) La traducción de "pan del mañana" también se encuentra en otros textos cristianos y en la liturgia de la Iglesia copta.
(7) El "Malo" es "el diablo", "Satanás", "el tentador". En el vangelio de Marcos, la figura de "Satanás" representa el poder y la ideología de poder, que tienta a los hombres y les conduce a situaciones de superioridad y dominio. En Lucas y Mateo también se identifica la figura de "Satanás" con el poder, llegando incluso a divinizarlo y usurpar el lugar de Dios (tentaciones de Jesús). El poder se hace un valor supremo y exige un homenaje absoluto. En Juan, esta figura esta representada por "el dinero", el evangelista nos hace ver su maldad intrínseca y su "perverso" modo de obrar, el poder del dinero es para Juan el agente de la mentira y de la muerte; padre de los "dirigentes" y "padre" de la mentira (Jn 8,44). La consecuencia de la ambición y el culto al dinero da origen a esos dos círculos: El poder (la clase dirigente) y la mentira (la ideología del mundo).