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LOS PELIGROS DE LA COMUNIDAD

Unos avisos de peligros para la
comunidad.
ENTRAD POR LA PUERTA ANGOSTA: PORQUE ANCHA ES LA PUERTA Y AMPLIA
LA CALLE QUE LLEVAN A LA PERDICIÓN Y MUCHOS ENTRAN POR ELLAS. ¡QUE
ANGOSTA ES LA PUERTA Y QUE ESTRECHO EL CALLEJÓN QUE LLEVAN A LA VIDA!
Y POCOS DAN CON ELLOS
Aquí está hablando de una ciudad, que tiene una gran puerta
que da a la avenida principal, y por allí entra toda la población.
Pero en la muralla de la ciudad hay una puerta pequeñita, que no dice
Jesús que sea difícil entrar por ella, nada difícil, lo que pasa es
que nadie se da cuenta de que está ahí. Hay que salirse de la masa
que va hacia la puerta principal para entrar por esa puertecilla que
lleva a un callejón. Pero por ahí esta la vida. "Pocos dan con
ella". O sea, aquí uno no puede dejarse llevar: para ser
cristiano se necesita una opción personal y salirse de la corriente.
La puerta está ahí, pero ni se da cuenta; aunque es pequeñita, por
ahí se va a la vida, y no hay dificultad.
En Lucas hay otra comparación que dice "Forcejead para
abriros paso por la puerta estrecha, porque os digo que muchos
intentarán entrar y no podrán". Allí es difícil, pero estamos
en Mateo y aquí no hay dificultad. Lo que pasa es que todo el mundo
va tan encandilado a la gran manifestación, que todos van hacia la
puerta principal; y hay que salirse de la manifestación y buscar el
callejón. Vemos una vez más la personalización que hay en el
Evangelio: cómo Jesús siempre apela a la decisión y a la
responsabilidad de la persona. La masa no es el Evangelio, pues éste
necesita una opción personal que nos saca de la masa.
¡CUIDADO CON LOS PROFETAS
FALSOS ESOS QUE SE OS ACERCAN CON PIEL DE OVEJAS PERO POR DENTRO SON
LOBOS RAPACES: POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS; A VERA ¿SE COSECHAN
UVAS DE LAS ZARZAS O HIGOS DE LOS CARDOS
El profeta es uno que se presenta hablando en nombre de Dios,
que propone doctrinas que son de Dios. Pero esas doctrinas son falsas:
se presentan con una apariencia suave, con palabras dulces, se acercan
con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces, van al grano, a
lo suyo, a pesar de todas sus palabras, que reflejan lo que Dios
quiere. Aquí hay dos concepciones del actuar de las personas. Dice
Jesús: "¿Se cosechan uvas de las zarzas o higos de los
cardos?"
ASÍ LOS ÁRBOLES SANOS DAN
FRUTOS BUENOS LOS ÁRBOLES DAÑADOS DAN FRUTOS MALOS
Para los fariseos, las obras, el actuar, formaba la actitud del
hombre. Jesús dice que no: las obras, el actuar, no son más que el
reflejo de la actitud interior; la actitud existe antes, y nuestras
obras son el reflejo, la consecuencia, el efecto, la concreción de
esa actitud. Por eso, un árbol que está dañado no puede dar más
que frutos malos, y un árbol que está sano dar frutos buenos. Quiera
o no quiera, porque no sale otra cosa. Y por eso un cardo no da higos,
ni una zarza uvas, porque no les sale de dentro, porque están hechos
para otra cosa.
UN ÁRBOL SANO NO PUEDE DAR
FRUTOS MALOS NI UN ÁRBOL DAÑADO DAR FRUTOS BUENOS Y TODO ÁRBOL QUE
NO DA FRUTO BUENO SE CORTA Y SE HECHA AL FUEGO. TOTAL QUE POR SUS
FRUTOS LOS CONOCERÉIS
Esto del árbol, que se corta y se echa al fuego, lo había
dicho ya Juan el Bautista en el Evangelio de Mateo cuando dice:
"El hacha está ya tocando la base de los árboles, y todo árbol
que no da buen fruto será cortado y echado al fuego". ¿Qué
significaba esto del Bautista?. El hablaba contra los fariseos y
significaba los que no aceptaban la enmienda que proponía, es decir,
los que no renunciaban a la injusticia. Los fariseos, que eran los
religiosos observantes, en el fondo no renunciaban a la injusticia: su
vida era una injusticia, dominando al pueblo. Y Jesús avisa de que se
puede presentar gente de la misma calaña en la comunidad, gente que
no ha aceptado el mensaje, aunque venga con muchas protestas de
ortodoxia y afirmando que dicen lo que Dios quiere. A pesar de sus
buenas palabras, esa gente es destructora, porque no ha aceptado las
Bienaventuranzas; buscan el dinero, son sucios de corazón, no se
preocupan por el bien de los demás, no prestan ayuda, van a su avío;
por fuera son pura ortodoxia: falsos profetas.
Y añade: "Por sus frutos los conoceréis". ¿Qué
producen?. Aquí podemos ir un poco más al fondo. El hecho de que, lo
que una persona produce no sea más que el reflejo de lo que lleva
dentro, quiere decir que, si una persona -hable como hable, se inspire
en lo que se inspire- lo que produce es tristeza, escrúpulos, miedo,
inseguridad, desencanto, etc., esto, por mucho que lo adorne, no puede
ser de Dios. Vemos que está hablando de "fruto"; lo mismo
que antes decía que un padre le da a su hijo pan y otro le da pescado
-que producen vida en la persona-, aquí también se trata de
"frutos", de algo que produce vida: de modo que el individuo
que con su presencia, no produce vida es un falso profeta. El que
ahoga la vida, la impide, crea malestar, lleva, a todo lo contrario de
la libertad, la vida la alegría o el amor, con sus palabras o hechos,
ése no es de Dios, por muy profeta y observante que se presente.
Porque lo que hace no es más que reflejo de lo que lleva dentro. Aquí
hay. un matiz de apreciación subjetiva: la impresión que causa una
persona en un ambiente: si esa impresión lleva a mayor alegría,
libertad, amor, etc., eso es de Dios; lo contrario, no. Porque Dios es
el que da la vida y, lo que se oponga a la vida, no puede ser del
Padre.
NO BASTA DECIRME ¡SEÑOR, SEÑOR!
PARA ENTRAR EN EL REINO DE DIOSA NOS HAY QUE PONER POR OBRA EL
DESIGNIO DE MI PADRE DEL CIELO
O sea, la piedad no basta; no es que sea mala. Hay que poner por
obra el designio de Dios. ¿Cuál?: lo ha dicho en el Padre nuestro:
"realícese en la tierra tu designio del cielo": la extensión
del Reino de Dios en la humanidad: el trabajo por la paz, la felicidad
del hombre. No bastan palabras devotas, sino una actividad real para
hacer el bien al hombre. No basta la piedad para formar parte de la
comunidad, pues esa piedad puede ser verdadera o falsa. Las
experiencias interiores de consuelo, alegría, comunicación con Dios,
perdón, etc., puede ser verdadero o ilusorio. ¿,Cuándo sabemos que
es verdadero?: cuando se traduce en conducta de amor al hombre. Hay
gente de mucha oración y devotísima, pero si eso no se traduce en
una entrega y acción, no vale nada. No basta decir: ¡Señor, Señor!.
AQUEL DIA MUCHOS ME DIRÁN: ¡SEÑOR,
SEÑOR, SI HEMOS PROFETIZADO EN TU NOMBRE Y ECHADO DEMONIOS EN TU
NOMBRE Y HECHO MUCHOS PRODIGIOS EN TU NOMBRE! Y, ENTONCES YO LES
DECLARARE: "NUNCA OS HE CONOCIDO, ¡LEJOS DE MI LOS QUE COMETÉIS
LA INIQUIDAD!"
Es lo mismo de antes; el que hace muchas cosas extraordinarias,
pero no las hace por amor a los demás, sino por interés suyo. Dice
Jesús "nunca os he conocido"; no tengo nada que ver con
vosotros, a pesar de vuestra apariencia cristiana; eso no sirve porque
no iba movido por el amor, no estaba en la dirección del designio de
Dios.
Siempre volvemos al fondo del corazón: se pretende la limpieza
del corazón, que se manifiesta en una actividad completamente
transparente en favor de los demás; si no, Jesús lo rechaza por
viciado.
EN RESUMEN: TODO AQUEL QUE
ESCUCHA ESTAS PALABRAS MÍAS Y LAS PONE POR OBRA SE PARECE AL HOMBRE
SENSATO QUE EDIFICO SU CASA SOBRE ROCA
La casa representa al hombre mismo: uno construye su vida sobre
roca, inamovible. Aquí aparece el éxito o fracaso individual del
cristiano: fundar sobre roca. Después vendrá la Iglesia, que estará
fundada sobre roca, que es la fe en Jesús, la adhesión a El. Esto es
el éxito o fracaso del individuo, de la vida individual, y lo otro
será el éxito de la comunidad cristiana; por eso están en paralelo.
CAYO LA LLUVIA, VINO LA RIADA,
SOPLARON LOS VIENTOS Y ARREMETIERON CONTRA LA CASA, PERO NO SE HUNDIÓ,
PORQUE ESTABA CIMENTADA EN LA ROCA
Alude con esto a las persecuciones y dificultades.
Y TODO AQUEL QUE ESCUCHA ESTAS
PALABRAS MÍAS
Todos las escuchan, unos y otros; pero la diferencia está, no
en escuchar o no escuchar, sino en llevar a la práctica o no
llevarlas, cumplir las Bienaventuranzas o no cumplirlas.
Y NO LAS PONE POR OBRA, SE
PARECE AL NECIO QUE EDIFICO SU CASA SOBRE ARENAS CAYO LA LLUVIA, VINO
LA RIADA, SOPLARON LOS VIENTOS, EMBISTIERON CONTRA LA CASA Y SE HUNDIÓ,
Y ¡QUE HUNDIMIENTO TAN GRANDE!
La ruina del hombre. Porque no basta decir ¡Señor, Señor!.
Jesús no quiere admiradores, sino seguidores. El que le sigue es el
que construye sobre roca, y eso no lo tumba nadie. El que sólo
escucha y admira es un necio que, en cuanto llega la dificultad, se
viene abajo.
AL TERMINAR JESÚS ESTE
DISCURSO, LAS MULTITUDES ESTABAN IMPRESIONADAS DE SU ENSEÑANZA,
PORQUE LES ENSEÑABA CON AUTORIDAD, NO COMO SUS LETRADOS. Y, AL BAJAR
DEL MONTE, LO SIGUIERON GRANDES MULTITUDES DE GENTE...
(Juan J. Mateos)
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