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LOS QUE ELIGEN SER POBRES


 

DICHOSOS LOS QUE ELIGEN SER POBRES

 Esta traducción llama la atención, pues esto se suele traducir por "bienaventurados los pobres de espíritu". Sin embargo, hemos elegido la palabra "dichosos" porque "Bienaventurados" es palabra que se lee sólo en el Evangelio y no es palabra de la conversación común. Cuando nosotros queremos decir algo así decimos "dichoso": "me ha tocado la lotería. Dichoso tú". Feliz se usa en América, pero aquí la palabra idiomática para traducir eso es "dichoso".

 Los pobres. La palabra "pobre" en el Antiguo Testamento tiene una tradición grandísima, y son los pobres sociológicos, los que no tienen nada. Eso está claro. Pero ahora, el complemento que tiene aquí es difícil y se suele traducir por "de espíritu". En griego está la palabra "espíritu" y está precisamente con artículo. En latín, como tiene la dificultad de que no hay artículos, esta sólo "espíritu". Esto de no tener artículos el latín es grave dificultad para el Nuevo Testamento, porque no es lo mismo decir "mesías" que "el mesías"; o decir "Hijo de Dios" que "el Hijo de Dios". Cuando dice "el Hijo de Dios" da una sensación de exclusividad, de primacía. No es lo mismo decir "Jesús es hijo de Dios" o decir "Jesús es el hijo de Dios". El artículo le da mucha más fuerza. Y en Latín no existe, por lo que en muchas de las Biblias que hemos traducido a español, que estaban traducidas del latín, (o, por lo menos, inspiradas del latín) no se distingue la cosa.

 Y aquí está "el espíritu", con artículo. Por lo tanto, no es "de espíritu". Sería "del espíritu; y esa preposición "de", como no hay preposición en griego, sino un dativo, se puede interpretar de dos maneras: o un dativo de aspecto -"pobres en el espíritu"-, o un dativo de causa -"pobres por el espíritu"-. ¿Cuál de las dos traducciones es? Esto es lo que vamos a explicar. Y lo que nos va a dar la clave es qué cosa significa "espíritu". Aquí espíritu es el espíritu humano, pues si no Mateo diría Espíritu Santo, como antes ha hablado del Espíritu de Dios. Entonces ¿qué significa espíritu?. A nosotros nos parece claro, pero no lo es tanto, porque esto supone una antropología, la antropología semítica que está aquí metida, la que está en el Antiguo Testamento y continúa en el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento considera la interioridad del hombre en dos aspectos: interioridad del hombre es su inteligencia, su voluntad y su sentimiento. Nosotros distinguiremos más cosas, pero ellos no. Inteligencia, voluntad, sentimiento, todo eso constituye la interioridad humana. Y esta interioridad puede ser activa o dinámica, y estática. Un acto de voluntad es la interioridad dinámica, o un acto de intuición, o un pronto de sentimiento. En cambio, una disposición habitual, por ejemplo, una persona que es amable, es interioridad estática, no dinámica. Y una convicción que uno tiene, que pertenece al terreno de la inteligencia, ésa es estática, no dinámica, como también lo es un propósito o un hábito que uno lleva toda la vida. De manera que los semitas distinguen muy bien las dos cosas, y a la interioridad estática (las convicciones, los hábitos de actuar, etc.) le llaman "corazón", mientras que a la interioridad dinámica le llaman "espíritu". Así, un acto de inteligencia es "espíritu"; un acto de voluntad, que es la decisión, es "espíritu", así como un pronto de sentimiento (por ejemplo, dio un suspiro) es "espíritu". En cambio lo otro se llama "corazón".

 Y en las Bienaventuranzas aparecen los dos. Aquí dice "los pobres por el espíritu", y después dirá "los limpios de corazón". Ser limpio o puro es una disposición habitual, por lo que no es "limpio de espíritu", pues eso sería un acto de limpieza, sino "limpio de corazón". Pero en la primera bienaventuranza, como es este "espíritu", no se trata de algo habitual. Y, si dijéramos "los pobres en el espíritu" -una disposición habitual del que está desprendido del dinero- no sería exacto, pues espíritu no significa eso, sino algo que nace de dentro.

 Entonces, se trata de un estado de pobre que es efecto de un acto humano. Pone "El espíritu". Como nosotros decimos también, esto se llama el artículo posesivo. Por ejemplo, decimos "le di con la mano": ¿con qué mano?, ¿con la del otro o con la mía?: con la mía; pero no hace falta decir "con mi mano", pues el artículo da el posesivo. Y eso mismo pasa aquí. Este espíritu es "por su espíritu", por el propio espíritu del hombre. De manera que nace de la interioridad del hombre, que puede crear un estado de pobreza. Tiene que ser un acto de voluntad; el conocimiento no crea la realidad, la conoce, la recibe. El sentimiento tampoco. Es la voluntad la que decide. Por lo tanto aquí se trata de un acto de voluntad por el cual el hombre elige el estado de pobreza. Y entonces, la traducción literal sería "dichosos los pobres por decisión" y, puesto más elegante "dichosos los que eligen ser pobres".

 Esto es lo que significa la primera bienaventuranza. Se trata de una opción. Una opción por la cual decimos "para mi, el dinero no es un valor; el acumular dinero no es para mí ningún valor; no quiero acumular dinero". Esto se entiende mejor comparándolo con el ser rico. El que elige ser rico es el que quiere acumular y retener para sí; el que tiene y retiene para sí. El pobre tiene poco, pero lo poco que tiene tampoco lo retiene para sí.

 Esto tiene unos rasgos negativos muy fuertes. Pobre significa tener necesidad, no tener y, por lo tanto, depender de otros para vivir. Y esto es lo que elimina el "dichosos". De manera que esos rasgos negativos tienen que estar eliminados porque aquí dice "dichosos"... y, naturalmente, no se puede ser dichoso de esa manera. Entonces ¿cómo es posible que Jesús llame dichosos a éstos, que son pobres voluntarios?: porque no se trata de pobres sociológicos. Un pobre sociológico, un pobre corriente, puede tener un deseo enorme de riqueza y, si no lo consigue, es porque no puede, pero su ideal es ser rico. Y ese no entra en las Bienaventuranzas. El de las Bienaventuranzas es uno que comprende que, solamente mediante esta opción, se elimina la injusticia del mundo y, por lo tanto, quiere hacer la opción para no ser cómplice de ninguna injusticia. De manera que tenemos éste, que elige esa pobreza, ese estado contra la riqueza, contra el tener mucho y retenerlo para sí. El tiene poco, y lo poco que tiene, está dispuesto a compartirlo. Y ¿cómo se le dice "dichoso" a ese?: pues porque "tiene a Dios por rey"; ésta es la razón. El hecho de estar bajo el Reinado de Dios, de estar en esa esfera donde Dios muestra su amor, evita las consecuencias negativas de la pobreza. No hay miseria y no hay dependencia, que son los dos aspectos negativos de la palabra "pobre".

 Cuando es un pobre voluntario, cuando hace esa opción contra la injusticia del mundo, podemos afirmar que Dios le dice: "tú eres de los míos". Porque Dios está contra la injusticia del mundo, está claro. Por eso es justo. Dios es justo porque no puede soportar la injusticia y a uno que hace esa opción, le dice: "tú eres de los míos; yo me cuido de ti; yo soy tu rey; tú estás en mi reino". Pero ¿cómo reina Dios?: Dios reina comunicando su espíritu. Por eso es lo mismo decir "Dios rey" que "Dios padre". En el padre nuestro se dice "venga tu reino". Y ¿a quién se le dice?: al Padre. De manera que Dios rey se traduce por Dios padre y los dos significan lo mismo: el que comunica su vida y su amor. El reinado de Dios es la actividad de Dios por la que El comunica su amor. De manera que los que están bajo su Reinado o forman ese Reinado están en la atmósfera del Espíritu de Dios, del amor, de la entrega, que es el espíritu de Dios. Ahí se forma una sociedad nueva, un grupo humano nuevo, donde la relación es la del amor y la entrega, y no habrá nunca miseria ni dependencia. Ahí se encuentra la verdadera libertad, porque ya no está uno sujeto al hilo del dinero, y ya no es uno esclavo del capital. Se encuentra la verdadera libertad, la verdadera alegría y, además, sin las connotaciones negativas de la dependencia y de la miseria. No hay miseria. Donde Dios reina no puede haber miseria; donde Dios reina no puede haber falta de libertad, que es la dependencia de otro. Por eso Jesús dice "dichosos...".

 Esta es la primera bienaventuranza. Se trata, por tanto, de una opción que se tiene que hacer para entrar en el Reinado de Dios. Esta es la puerta de entrada. Una opción que hace cada uno, porque la opción es personal, y esa opción es contra la riqueza "como valor". Siendo esta la primera bienaventuranza y siendo –digamos el código de la Nueva Alianza, está en paralelo con el de la Antigua Alianza, cuyo primer mandamiento decía: "no tendrás otro Dios junto a mí. Yo soy el señor tu Dios, y amarás al Señor tu Dios con todo tu ser" Y amar significa ser fiel. Y aquí Jesús dice que ese dios, frente al Dios verdadero, es el dinero. Hay que optar contra el dios falso por el Dios verdadero. De manera que es la renuncia a la idolatría, la manifestación de la fidelidad al verdadero Dios, porque el verdadero Dios es el padre, el que quiere ser Padre de todos los hombres y quiere comunicar a todos vida y felicidad, el que quiere suprimir toda injusticia. Y, con esta opción, el hombre personalmente se libera de toda complicidad con la injusticia del mundo, que nace siempre de la acumulación del dinero, que es lo que produce el prestigio social, la diferencia de clases, el poder o dominio de unos sobre otros. Y el dominio basado en el temor porque, claro, si uno depende de otra persona para comer, tiene que someterse, tiene que decir "sí" a todo. En el dinero están los tres falsos valores: el dinero, el prestigio y el poder y, el que renuncia al dinero, renuncia a los tres, que son los falsos valores de la sociedad, los que crean injusticia e infelicidad en el mundo.

(Juan J. Mateos)


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