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EL CRISTO
ROTO
Se trataba de
un cristo del tamaño de un dedo índice. Le faltaban las
piernas de rodillas para abajo. Sus brazos estaban en cruz y
por los orificios, que presentaba en las palmas de las manos,
indicaba que había tenido su cruz de madera.
EL CRISTO
DE LA CARA TAPADA
La mayor parte de las iglesias
palentinas no sólo tienen un románico y unos retablos de mucho
ver y mucho más de admirar, sino que poseen también unas
leyendas, historias o relatos que bien merece la pena conocer
y aplaudir tanto como sus capiteles, sus pórticos o sus
tablas.
¿CUANTO
VALE TU TIEMPO?
La noche había caído ya; sin embargo, un pequeño hacía grandes
esfuerzos por no quedarse dormido. El motivo bien valía la
pena; estaba esperando a su papá. Los traviesos ojos iban
cayendo pesadamente cuando se abrió la puerta.
- Aquí tienes el dinero que me
pediste.
- Gracias papá, -susurró el niño mientras metía su manita
debajo de la almohada de donde sacó varias monedas.
-Ya completé!! -gritó jubiloso- "tengo cien pesos"
- Papá ,Me podrías vender una hora de tu tiempo?...
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PISADAS
Una noche tuve
un sueño. Soñé que estaba caminando en la playa con el Señor
y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.
LOS PADRES SON TESTIGOS DE LA
TRADICIÓN
Los
Santos Padres nos transmiten, con sus comentarios y escritos,
la doctrina viva que predicó Jesucristo, transmitida sin
interrupción por los Apóstoles a sus sucesores, los obispos.
Por su cercanía a aquel tiempo, el testimonio de los Padres
goza de especial valor.
Habitualmente se considera que su época abarca los siete
primeros siglos de la Era Cristiana. Naturalmente, cuanto más
antiguo sea un Padre, más autorizado será su testimonio,
siempre que su doctrina resulte concorde con lo que Jesucristo
reveló a la Iglesia, y su conducta haya estado en sintonía con
esas enseñanzas.
REFLEXIONES DEL NUEVO DIÁCONO
Por su
colaboración y por sus reflexiones, las comunidades de esta
Parroquia virtual han nombrado a
Miguel Ángel
"DIÁCONO VIRTUAL"
y le asigna su
propio espacio para que pueda seguir ayudándonos en nuestro
caminar. Gracias Miguel Ángel. |